Transferencia de Méritos:
Que los méritos que pudieran derivar del presente trabajo sirvan para que todos los seres alcancen la Iluminación y puedan liberarse de todas las causas de sufrimiento. Que todos los seres puedan vivir en paz y felicidad!
Cuatro Grandes Votos:
Los seres sintientes son innumerables, tomo el voto de liberarlos a todos.
Las aflicciones son inagotables, tomo el voto de extinguirlas a todas.
Las Puertas del Dharma son infinitas, tomo el voto de estudiarlas a todas.
El Camino de Buddha es insuperable, tomo el voto de lograrlo completamente.
Mostrando entradas con la etiqueta BHUDISMO.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta BHUDISMO.. Mostrar todas las entradas
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Arte de Vivir: Meditación Vipassana,
todos buscamos la paz y la armonía, porque carecemos de ellas. De vez en cuando todos experimentamos agitación, irritación, falta de armonía, sufrimiento; y cuando padecemos la agitación, no guardamos esta miseria limitada en nosotros, sino que continuamente la distribuimos a los demás. Una persona desdichada impregna el ambiente que le rodea de agitación, y quienes estén cerca de ella también se alteran, se irritan. Ciertamente, ésta no es la manera adecuada de vivir. Tenemos que vivir en paz con nosotros mismos y en paz con los demás porque, en definitiva, los seres humanos somos seres sociales que vivimos dentro de una sociedad interrelacionada. ¿Pero como vivir en la paz y armonía internas, y mantenerlas para que los demás puedan también vivir en paz y armonía?
Para poder librarnos de nuestra agitación, tenemos que conocer la razón básica de la misma, la causa del sufrimiento. Al investigar este problema, nos damos cuenta que nos sentimos agitados en cuanto generamos negatividades o contaminaciones en la mente. La negatividad, la contaminación o la impureza mental, no pueden coexistir con la paz y la armonía.
¿Cómo empezamos a generar negatividades? También ahora nos damos cuenta, al investigar, de que nos sentimos desdichados cuando estamos con alguien que se comporta de una manera que no nos gusta o cuando sucede algo que nos desagrada. Cuando ocurre algo que no deseamos, surge tensión en nuestro interior y también surge cuando no ocurre o existen obstáculos para que se cumpla algo que deseamos, y con todo ello empezamos a atar nudos en nuestro interior. Y como durante toda la vida van a suceder cosas que no queremos y las queridas puede que sucedan o puede que no sucedan, no cesamos en este proceso de reacción de atar nudos - nudos gordianos - que hacen que toda la estructura física y mental esté en tensión, llena de negatividades, convirtiendo nuestra vida en continua desdicha.
Una manera de resolver este problema sería arreglárnoslas para que en nuestra vida no ocurra nada no deseado, para que todo sea tal como deseamos. Para lograrlo deberíamos desarrollar en nosotros mismos el poder o bien conseguir que venga en nuestra ayuda alguien que lo tenga, para que las cosas no deseadas no sucedan y solo sucedan las cosas deseadas. Pero eso es imposible. No existe nadie en el mundo que pueda satisfacer todos sus deseos, en cuya vida todo transcurra como quiere, sin que pase algo no deseado. Constantemente ocurren cosas que van en contra de nuestros deseos y querencias, de ahí la pregunta oportuna: ¿Cómo podemos dejar de reaccionar ciegamente cuando debamos enfrentarnos a situaciones que no nos gustan? ¿Cómo podemos dejar de generar tensión y permanecer llenos de paz y de armonía?
Tanto en la India como en otros países hubo personas santas y sabias que estudiaron este problema - el problema del sufrimiento humano -, y encontraron una solución: cuando ocurre algo no deseado y empezamos a reaccionar con ira, miedo o cualquier negatividad, hay que dirigir lo antes posible la atención a cualquier otra cosa, por ejemplo te levantas, coges un vaso de agua y empiezas a beber; de esta manera la ira no solo no se multiplicará sino que empezara a disminuir: O empiezas a contar: uno, dos, tres, cuatro... O repites una palabra, o una frase, o un mantra, o quizá el nombre de una persona santa hacia la que sientas devoción. Así desviamos la mente y hasta cierto punto nos liberamos de la negatividad, de la ira.
Esta solución era útil, funcionaba y aun funciona; practicándola, la mente se siente libre de agitación. No obstante solo funciona en el nivel de la mente consciente porque lo que de hecho hacemos al desviar la atención es empujar la negatividad a lo mas profundo del inconsciente donde sigues generándola y multiplicándola. Hay paz y armonía en la superficie, pero en las profundidades de la mente hay un volcán dormido de negatividad reprimida que antes o después entrará en erupción con una gran explosión.
Hubo otros exploradores de la verdad interna que llegaron algo más allá en su búsqueda, y que tras experimentar en su interior la realidad de la mente y de la materia se dieron cuenta de que desviar la atención es solo huir del problema. Escapar no es una solución, hay que enfrentarse al problema; cuando surja una negatividad en la mente, obsérvala, hazle frente y tan pronto como empieces a observar la contaminación mental, empezará a perder fuerza y poco a poco se irá marchitando y podrá ser arrancada de raíz.
Es una buena solución que evita los dos extremos: represión y dar rienda suelta. Enterrar la negatividad en el inconsciente no la erradicará y permitirle manifestarse con un acto físico o verbal dañino solo creará más problemas. Pero si te limitas a observarla, la contaminación desaparece y habrás erradicado esa negatividad, estarás libre de esa contaminación.
Esto suena muy bien, pero ¿es practicable en la realidad? ¿Resulta fácil para una persona corriente enfrentarse a las contaminaciones? Cuando surge la ira, nos coge tan de sorpresa que ni siquiera nos damos cuenta de ello. Arrastrados por la ira cometemos actos físicos o mentales que nos dañan a nosotros y a los demás. Poco después, al desaparecer la ira, empezamos a llorar y a arrepentirnos, pidiendo perdón a los demás o pidiendo perdón a Dios: "Oh, he hecho un error, perdóname". Pero la próxima vez que nos encontremos en una situación semejante volveremos a reaccionar igual. Este arrepentimiento no nos habrá servido para nada.
La dificultad estriba en que no somos conscientes del momento en el que comienza esta contaminación. Empieza en las profundidades de la mente inconsciente y cuando llega al consciente ha tomado tal fuerza que nos arrastra y no podemos observarla.
Supongamos por un momento que empleo un secretario privado para que me avise cuando surja la ira diciéndome: "Mire, va a aparecer la ira". Pero como no sé cuando va a surgir la ira tengo que emplear tres secretarios haciendo tres turnos que cubran las veinticuatro horas del día. Supongamos que puedo mantener ese gasto y aparece la ira. Inmediatamente mi secretario diría: "Mire, la ira ha comenzado". Lo primero que haría sería darle una mala contestación: "¿ Eres tonto, crees que te pago para que me lleves la contraria?". La ira me arrastraría de tal forma que un buen consejo no podría ayudarme.
Supongamos que prevalezca la sabiduría y que no le regaño sino que le digo: "Muchas gracias, ahora debo sentarme y observar mi ira". Pero, ¿acaso es eso posible? Nada más cerrar los ojos para observar la ira, y el objeto de mi ira, ya sea una persona o un incidente, surge de inmediato en mi mente y ya no observo la propia ira sino meramente el estímulo externo de aquella emoción, lo cual, sólo conducirá a la multiplicación de la ira y por tanto, no es una solución. Es muy difícil observar una negatividad abstracta, una emoción abstracta divorciada del objeto exterior que la originó.
Sin embargo, hubo alguien que habiendo llegado a la verdad última encontró una solución auténtica. Descubrió que al surgir una contaminación en la mente ocurren dos cosas simultáneamente al nivel físico: la respiración pierde su ritmo normal, - es fácil observar que respiramos más fuerte cuando surge una negatividad - y en niveles más sutiles se inicia en el cuerpo una reacción bioquímica que da lugar a una sensación. Todas las contaminaciones generan algún tipo de sensación en el cuerpo.
Esto nos ofrece una solución practica: una persona corriente no puede observar las contaminaciones abstractas: miedo, ira o pasión, pero con un adiestramiento adecuado y practicando es fácil observar la respiración y las sensaciones del cuerpo, y ambas están relacionas directamente con las contaminaciones mentales.
La respiración y las sensaciones ayudan de dos formas: primero se comportaran como secretarios privados y en cuanto surja una impureza la respiración dejará de ser normal y empezara a gritarnos: "¡Algo va mal!". Y como no podemos regañar a la respiración tenemos que aceptar el aviso. De igual forma también las sensaciones nos dirán que algo va mal. Tras habernos avisado podemos empezar a observar la respiración, a observar las sensaciones y nos daremos cuenta de que la impureza desaparece enseguida.
Este fenómeno físico - mental es como una moneda, en una cara están los pensamientos y las emociones que surgen en la mente y en la otra: la respiración y las sensaciones del cuerpo. Todos los pensamientos y emociones, todas las impurezas mentales que surgen se manifiestan en la respiración y en las sensaciones de ese momento. Por eso, al observar las sensaciones o la respiración estamos observando, de hecho, las contaminaciones mentales. En vez de huir del problema nos enfrentamos a la realidad tal y como es, las negatividades ya no nos arrastrarán como hicieron en el pasado y si perseveramos terminarán por desaparecer y permaneceremos felices y en paz.
De esta forma la técnica de la auto-observación nos muestra los dos aspectos de la realidad: el interno y el externo. Antes sólo mirábamos al exterior perdiendo la verdad interna; buscábamos en el exterior la causa de nuestra desgracia culpado siempre a algo o a alguien e intentábamos cambiar la realidad externa. Al ignorar la realidad interna, no comprendíamos que la causa del sufrimiento se encuentra en nuestro interior, en nuestras reacciones ciegas hacia las sensaciones agradables o desagradables.
Ahora, al adiestrarnos, podemos ver la otra cara de la moneda, podemos ser conscientes de nuestra respiración y también de lo que ocurre en nuestro interior. Sea lo que sea, respiración o sensación, aprendemos a observar sin desequilibrar la mente. Dejamos de reaccionar y de multiplicar nuestra desdicha y permitimos que las contaminaciones se manifiesten y desaparezcan.
Las negatividades se disuelven más deprisa cuanto más se practica esta técnica. Poco a poco la mente se libera de las contaminaciones y se hace pura. Una mente pura está siempre llena de amor, amor desinteresado hacia los demás, llena de compasión hacia el sufrimiento y las faltas ajenas, llena de alegría al ver los triunfos y la felicidad de otros, llena de ecuanimidad en cualquier situación.
Al llegar a este estado nuestra conducta habitual cambia, ya no es posible cometer actos físicos o verbales que puedan perturbar la paz y la felicidad ajenas. Una mente equilibrada esta llena de paz e impregna el ambiente que la rodea de paz y de armonía que también afectan a los demás ayudándoles.
Al aprender a mantenernos equilibrados haciendo frente a lo que experimentamos en nuestro interior, desarrollamos también el desapego hacia todo lo que nos deparen las situaciones externas. Pero este desapego no es escapismo o indiferencia hacia los problemas del mundo. Quienes practican Vipassana con regularidad se sensibilizan más a los sufrimientos de los demás, y hacen cuanto pueden para aliviar el sufrimiento en la forma que puedan, sin agitación, con la mente llena de amor, compasión y ecuanimidad. Aprenden la santa indiferencia, aprenden a entregarse por completo, a ocuparse totalmente de ayudar a los demás, manteniendo simultáneamente el equilibrio mental. Así permanecen llenos de paz y de felicidad mientras trabajan por la paz y la felicidad de los demás.
Esto es lo que el Buda enseñó: un arte de vivir. No fundó una religión, un "ismo", ni enseñó ritos o rituales ni ninguna fórmula vacía a quienes se acercaban a él, sino que les enseñó a observar la naturaleza tal y como es, observando la realidad interna. Debido a nuestra ignorancia reaccionamos constantemente de manera que nos dañamos o dañamos a los demás, pero cuando surge la sabiduría, - la sabiduría de observar la realidad tal y como es -, desaparece el hábito de reaccionar y cuando dejamos de reaccionar a ciegas somos capaces de realizar actos verdaderos, actos que emanan de una mente equilibrada, de una mente que ve y comprende la verdad. Un acto así, sólo puede ser positivo, creativo, capaz de ayudarnos a nosotros y a lo demás.
Por eso es necesario "conocerse a sí mismo", consejo que dan todos los sabios. Conocerse no sólo intelectualmente en el nivel de ideas y teorías, no sólo emocional o devocionalmente aceptando a ciegas lo que hemos visto u oído, tal conocimiento no es suficiente, mas bien debemos conocer la realidad a través de la experiencia. Debemos experimentar directamente la realidad de este fenómeno físico - mental, pues es lo único que nos ayudará a liberarnos de las contaminaciones, a liberarnos del sufrimiento.
Se llama meditación Vipassana a esta experiencia directa de nuestra realidad, a esta técnica de auto -observación. En el idioma que se utilizaba en la India en la época del Buda "passana" significaba ver las cosas en la forma corriente, con los ojos abiertos; pero "vipassana" es observar las cosas tal y como son, no como parecen ser. Hay que penetrar a través de la verdad aparente hasta llegar a la verdad última de la estructura mental y física. Al experimentar esta verdad aprendemos a dejar de reaccionar ciegamente, a dejar de generar contaminaciones, y de forma natural las contaminaciones antiguas van erradicándose poco a poco. Así nos liberamos de la desdicha y experimentamos la felicidad auténtica.
En un Curso de meditación Vipassana. se dan tres pasos. El primer paso es abstenerse de cualquier acto físico o verbal que pueda perturbar la paz y la armonía de los demás. No podemos liberarnos de nuestras contaminaciones mentales si continuamos realizando actos de obra o de palabra que están multiplicando estas contaminaciones. Por eso el primer paso de esta práctica es un código moral. Nos comprometemos a no matar, no robar, no tener una conducta sexual inadecuada, no mentir y no tomar intoxicantes. Al abstenerse de estos actos permitimos a la mente que se serene lo suficiente como para poder continuar.
El segundo paso es aprender a controlar nuestra mente salvaje adiestrándola para que se concentre en un único objeto: la respiración. Intentamos mantener la atención en la respiración el mayor tiempo posible. Este no es un ejercicio de respiración porque no intentamos regularla, sino que la observamos tal y como es, de forma natural, tal y como entra, tal y como sale. De esta forma aumentamos la serenidad de la mente para que no se deje arrastrar por negatividades intensas y al mismo tiempo vamos concentrándola y haciéndola más afilada, más penetrante, más capaz de trabajar internamente.
Estos dos primeros pasos, vivir con moralidad y controlar la mente son muy necesarios y beneficiosos en sí mismos pero conducen a la represión a menos que demos un tercer paso que consiste en purificar la mente de las contaminaciones, desarrollando la visión cabal de nuestra propia naturaleza. Esto es Vipassana, la experimentación de nuestra propia realidad, observando en nosotros mismos de forma sistemática y desapasionada este fenómeno de mente y materia en constante cambio que se manifiesta en sensaciones. Esta es la culminación de la enseñanza del Buda: la auto - purificación a través de la auto - observación, algo que puede ser practicado por todos y cada uno de nosotros. Todos nos enfrentamos al problema del sufrimiento, es una enfermedad universal que requiere un remedio universal, no un remedio sectario. Cuando sentimos ira no es una ira budista, una ira hinduista, o una ira cristiana. La ira es ira. Cuando a resultas de esta ira nos sentimos agitados, la agitación no es una agitación cristiana, judía o musulmana. La enfermedad es universal y el remedio debe ser universal.
La Vipassana es este remedio. Nadie puede objetar a un código de vida que respeta la paz y la armonía de los demás. Nadie puede objetar el desarrollo del control sobre la mente. Nadie puede objetar al desarrollo de la visión cabal de nuestra propia naturaleza para posibilitar la liberación de la mente de sus negatividades. La Vipassana es un sendero universal.
Observar la realidad tal y como es, observando la verdad interior, uno se conoce a sí mismo directamente a través de la experiencia. Con la práctica nos liberamos de la desdicha que acarrean las contaminaciones. Partiendo de la verdad externa, burda y aparente, penetramos en la verdad última de la mente y la materia. Esto también terminan por trascenderse y se experimenta una verdad que esta más allá de la mente y la materia; más allá del tiempo y del espacio, más allá del campo condicional de la relatividad: la verdad de la liberación total de todas las contaminaciones, de todas las impurezas, de todo el sufrimiento. No importa el nombre que se de a esta verdad última, es la meta final de todos nosotros.
¡Ojalá que experimentes esta verdad última! ¡Ojalá que todos se liberen de las contaminaciones y de la desdicha! ¡Ojalá que todos gocen de una paz autentica, una paz real, una armonía real!
PUEDAN TODOS LOS SERES SER FELICES
Para poder librarnos de nuestra agitación, tenemos que conocer la razón básica de la misma, la causa del sufrimiento. Al investigar este problema, nos damos cuenta que nos sentimos agitados en cuanto generamos negatividades o contaminaciones en la mente. La negatividad, la contaminación o la impureza mental, no pueden coexistir con la paz y la armonía.
¿Cómo empezamos a generar negatividades? También ahora nos damos cuenta, al investigar, de que nos sentimos desdichados cuando estamos con alguien que se comporta de una manera que no nos gusta o cuando sucede algo que nos desagrada. Cuando ocurre algo que no deseamos, surge tensión en nuestro interior y también surge cuando no ocurre o existen obstáculos para que se cumpla algo que deseamos, y con todo ello empezamos a atar nudos en nuestro interior. Y como durante toda la vida van a suceder cosas que no queremos y las queridas puede que sucedan o puede que no sucedan, no cesamos en este proceso de reacción de atar nudos - nudos gordianos - que hacen que toda la estructura física y mental esté en tensión, llena de negatividades, convirtiendo nuestra vida en continua desdicha.
Una manera de resolver este problema sería arreglárnoslas para que en nuestra vida no ocurra nada no deseado, para que todo sea tal como deseamos. Para lograrlo deberíamos desarrollar en nosotros mismos el poder o bien conseguir que venga en nuestra ayuda alguien que lo tenga, para que las cosas no deseadas no sucedan y solo sucedan las cosas deseadas. Pero eso es imposible. No existe nadie en el mundo que pueda satisfacer todos sus deseos, en cuya vida todo transcurra como quiere, sin que pase algo no deseado. Constantemente ocurren cosas que van en contra de nuestros deseos y querencias, de ahí la pregunta oportuna: ¿Cómo podemos dejar de reaccionar ciegamente cuando debamos enfrentarnos a situaciones que no nos gustan? ¿Cómo podemos dejar de generar tensión y permanecer llenos de paz y de armonía?
Tanto en la India como en otros países hubo personas santas y sabias que estudiaron este problema - el problema del sufrimiento humano -, y encontraron una solución: cuando ocurre algo no deseado y empezamos a reaccionar con ira, miedo o cualquier negatividad, hay que dirigir lo antes posible la atención a cualquier otra cosa, por ejemplo te levantas, coges un vaso de agua y empiezas a beber; de esta manera la ira no solo no se multiplicará sino que empezara a disminuir: O empiezas a contar: uno, dos, tres, cuatro... O repites una palabra, o una frase, o un mantra, o quizá el nombre de una persona santa hacia la que sientas devoción. Así desviamos la mente y hasta cierto punto nos liberamos de la negatividad, de la ira.
Esta solución era útil, funcionaba y aun funciona; practicándola, la mente se siente libre de agitación. No obstante solo funciona en el nivel de la mente consciente porque lo que de hecho hacemos al desviar la atención es empujar la negatividad a lo mas profundo del inconsciente donde sigues generándola y multiplicándola. Hay paz y armonía en la superficie, pero en las profundidades de la mente hay un volcán dormido de negatividad reprimida que antes o después entrará en erupción con una gran explosión.
Hubo otros exploradores de la verdad interna que llegaron algo más allá en su búsqueda, y que tras experimentar en su interior la realidad de la mente y de la materia se dieron cuenta de que desviar la atención es solo huir del problema. Escapar no es una solución, hay que enfrentarse al problema; cuando surja una negatividad en la mente, obsérvala, hazle frente y tan pronto como empieces a observar la contaminación mental, empezará a perder fuerza y poco a poco se irá marchitando y podrá ser arrancada de raíz.
Es una buena solución que evita los dos extremos: represión y dar rienda suelta. Enterrar la negatividad en el inconsciente no la erradicará y permitirle manifestarse con un acto físico o verbal dañino solo creará más problemas. Pero si te limitas a observarla, la contaminación desaparece y habrás erradicado esa negatividad, estarás libre de esa contaminación.
Esto suena muy bien, pero ¿es practicable en la realidad? ¿Resulta fácil para una persona corriente enfrentarse a las contaminaciones? Cuando surge la ira, nos coge tan de sorpresa que ni siquiera nos damos cuenta de ello. Arrastrados por la ira cometemos actos físicos o mentales que nos dañan a nosotros y a los demás. Poco después, al desaparecer la ira, empezamos a llorar y a arrepentirnos, pidiendo perdón a los demás o pidiendo perdón a Dios: "Oh, he hecho un error, perdóname". Pero la próxima vez que nos encontremos en una situación semejante volveremos a reaccionar igual. Este arrepentimiento no nos habrá servido para nada.
La dificultad estriba en que no somos conscientes del momento en el que comienza esta contaminación. Empieza en las profundidades de la mente inconsciente y cuando llega al consciente ha tomado tal fuerza que nos arrastra y no podemos observarla.
Supongamos por un momento que empleo un secretario privado para que me avise cuando surja la ira diciéndome: "Mire, va a aparecer la ira". Pero como no sé cuando va a surgir la ira tengo que emplear tres secretarios haciendo tres turnos que cubran las veinticuatro horas del día. Supongamos que puedo mantener ese gasto y aparece la ira. Inmediatamente mi secretario diría: "Mire, la ira ha comenzado". Lo primero que haría sería darle una mala contestación: "¿ Eres tonto, crees que te pago para que me lleves la contraria?". La ira me arrastraría de tal forma que un buen consejo no podría ayudarme.
Supongamos que prevalezca la sabiduría y que no le regaño sino que le digo: "Muchas gracias, ahora debo sentarme y observar mi ira". Pero, ¿acaso es eso posible? Nada más cerrar los ojos para observar la ira, y el objeto de mi ira, ya sea una persona o un incidente, surge de inmediato en mi mente y ya no observo la propia ira sino meramente el estímulo externo de aquella emoción, lo cual, sólo conducirá a la multiplicación de la ira y por tanto, no es una solución. Es muy difícil observar una negatividad abstracta, una emoción abstracta divorciada del objeto exterior que la originó.
Sin embargo, hubo alguien que habiendo llegado a la verdad última encontró una solución auténtica. Descubrió que al surgir una contaminación en la mente ocurren dos cosas simultáneamente al nivel físico: la respiración pierde su ritmo normal, - es fácil observar que respiramos más fuerte cuando surge una negatividad - y en niveles más sutiles se inicia en el cuerpo una reacción bioquímica que da lugar a una sensación. Todas las contaminaciones generan algún tipo de sensación en el cuerpo.
Esto nos ofrece una solución practica: una persona corriente no puede observar las contaminaciones abstractas: miedo, ira o pasión, pero con un adiestramiento adecuado y practicando es fácil observar la respiración y las sensaciones del cuerpo, y ambas están relacionas directamente con las contaminaciones mentales.
La respiración y las sensaciones ayudan de dos formas: primero se comportaran como secretarios privados y en cuanto surja una impureza la respiración dejará de ser normal y empezara a gritarnos: "¡Algo va mal!". Y como no podemos regañar a la respiración tenemos que aceptar el aviso. De igual forma también las sensaciones nos dirán que algo va mal. Tras habernos avisado podemos empezar a observar la respiración, a observar las sensaciones y nos daremos cuenta de que la impureza desaparece enseguida.
Este fenómeno físico - mental es como una moneda, en una cara están los pensamientos y las emociones que surgen en la mente y en la otra: la respiración y las sensaciones del cuerpo. Todos los pensamientos y emociones, todas las impurezas mentales que surgen se manifiestan en la respiración y en las sensaciones de ese momento. Por eso, al observar las sensaciones o la respiración estamos observando, de hecho, las contaminaciones mentales. En vez de huir del problema nos enfrentamos a la realidad tal y como es, las negatividades ya no nos arrastrarán como hicieron en el pasado y si perseveramos terminarán por desaparecer y permaneceremos felices y en paz.
De esta forma la técnica de la auto-observación nos muestra los dos aspectos de la realidad: el interno y el externo. Antes sólo mirábamos al exterior perdiendo la verdad interna; buscábamos en el exterior la causa de nuestra desgracia culpado siempre a algo o a alguien e intentábamos cambiar la realidad externa. Al ignorar la realidad interna, no comprendíamos que la causa del sufrimiento se encuentra en nuestro interior, en nuestras reacciones ciegas hacia las sensaciones agradables o desagradables.
Ahora, al adiestrarnos, podemos ver la otra cara de la moneda, podemos ser conscientes de nuestra respiración y también de lo que ocurre en nuestro interior. Sea lo que sea, respiración o sensación, aprendemos a observar sin desequilibrar la mente. Dejamos de reaccionar y de multiplicar nuestra desdicha y permitimos que las contaminaciones se manifiesten y desaparezcan.
Las negatividades se disuelven más deprisa cuanto más se practica esta técnica. Poco a poco la mente se libera de las contaminaciones y se hace pura. Una mente pura está siempre llena de amor, amor desinteresado hacia los demás, llena de compasión hacia el sufrimiento y las faltas ajenas, llena de alegría al ver los triunfos y la felicidad de otros, llena de ecuanimidad en cualquier situación.
Al llegar a este estado nuestra conducta habitual cambia, ya no es posible cometer actos físicos o verbales que puedan perturbar la paz y la felicidad ajenas. Una mente equilibrada esta llena de paz e impregna el ambiente que la rodea de paz y de armonía que también afectan a los demás ayudándoles.
Al aprender a mantenernos equilibrados haciendo frente a lo que experimentamos en nuestro interior, desarrollamos también el desapego hacia todo lo que nos deparen las situaciones externas. Pero este desapego no es escapismo o indiferencia hacia los problemas del mundo. Quienes practican Vipassana con regularidad se sensibilizan más a los sufrimientos de los demás, y hacen cuanto pueden para aliviar el sufrimiento en la forma que puedan, sin agitación, con la mente llena de amor, compasión y ecuanimidad. Aprenden la santa indiferencia, aprenden a entregarse por completo, a ocuparse totalmente de ayudar a los demás, manteniendo simultáneamente el equilibrio mental. Así permanecen llenos de paz y de felicidad mientras trabajan por la paz y la felicidad de los demás.
Esto es lo que el Buda enseñó: un arte de vivir. No fundó una religión, un "ismo", ni enseñó ritos o rituales ni ninguna fórmula vacía a quienes se acercaban a él, sino que les enseñó a observar la naturaleza tal y como es, observando la realidad interna. Debido a nuestra ignorancia reaccionamos constantemente de manera que nos dañamos o dañamos a los demás, pero cuando surge la sabiduría, - la sabiduría de observar la realidad tal y como es -, desaparece el hábito de reaccionar y cuando dejamos de reaccionar a ciegas somos capaces de realizar actos verdaderos, actos que emanan de una mente equilibrada, de una mente que ve y comprende la verdad. Un acto así, sólo puede ser positivo, creativo, capaz de ayudarnos a nosotros y a lo demás.
Por eso es necesario "conocerse a sí mismo", consejo que dan todos los sabios. Conocerse no sólo intelectualmente en el nivel de ideas y teorías, no sólo emocional o devocionalmente aceptando a ciegas lo que hemos visto u oído, tal conocimiento no es suficiente, mas bien debemos conocer la realidad a través de la experiencia. Debemos experimentar directamente la realidad de este fenómeno físico - mental, pues es lo único que nos ayudará a liberarnos de las contaminaciones, a liberarnos del sufrimiento.
Se llama meditación Vipassana a esta experiencia directa de nuestra realidad, a esta técnica de auto -observación. En el idioma que se utilizaba en la India en la época del Buda "passana" significaba ver las cosas en la forma corriente, con los ojos abiertos; pero "vipassana" es observar las cosas tal y como son, no como parecen ser. Hay que penetrar a través de la verdad aparente hasta llegar a la verdad última de la estructura mental y física. Al experimentar esta verdad aprendemos a dejar de reaccionar ciegamente, a dejar de generar contaminaciones, y de forma natural las contaminaciones antiguas van erradicándose poco a poco. Así nos liberamos de la desdicha y experimentamos la felicidad auténtica.
En un Curso de meditación Vipassana. se dan tres pasos. El primer paso es abstenerse de cualquier acto físico o verbal que pueda perturbar la paz y la armonía de los demás. No podemos liberarnos de nuestras contaminaciones mentales si continuamos realizando actos de obra o de palabra que están multiplicando estas contaminaciones. Por eso el primer paso de esta práctica es un código moral. Nos comprometemos a no matar, no robar, no tener una conducta sexual inadecuada, no mentir y no tomar intoxicantes. Al abstenerse de estos actos permitimos a la mente que se serene lo suficiente como para poder continuar.
El segundo paso es aprender a controlar nuestra mente salvaje adiestrándola para que se concentre en un único objeto: la respiración. Intentamos mantener la atención en la respiración el mayor tiempo posible. Este no es un ejercicio de respiración porque no intentamos regularla, sino que la observamos tal y como es, de forma natural, tal y como entra, tal y como sale. De esta forma aumentamos la serenidad de la mente para que no se deje arrastrar por negatividades intensas y al mismo tiempo vamos concentrándola y haciéndola más afilada, más penetrante, más capaz de trabajar internamente.
Estos dos primeros pasos, vivir con moralidad y controlar la mente son muy necesarios y beneficiosos en sí mismos pero conducen a la represión a menos que demos un tercer paso que consiste en purificar la mente de las contaminaciones, desarrollando la visión cabal de nuestra propia naturaleza. Esto es Vipassana, la experimentación de nuestra propia realidad, observando en nosotros mismos de forma sistemática y desapasionada este fenómeno de mente y materia en constante cambio que se manifiesta en sensaciones. Esta es la culminación de la enseñanza del Buda: la auto - purificación a través de la auto - observación, algo que puede ser practicado por todos y cada uno de nosotros. Todos nos enfrentamos al problema del sufrimiento, es una enfermedad universal que requiere un remedio universal, no un remedio sectario. Cuando sentimos ira no es una ira budista, una ira hinduista, o una ira cristiana. La ira es ira. Cuando a resultas de esta ira nos sentimos agitados, la agitación no es una agitación cristiana, judía o musulmana. La enfermedad es universal y el remedio debe ser universal.
La Vipassana es este remedio. Nadie puede objetar a un código de vida que respeta la paz y la armonía de los demás. Nadie puede objetar el desarrollo del control sobre la mente. Nadie puede objetar al desarrollo de la visión cabal de nuestra propia naturaleza para posibilitar la liberación de la mente de sus negatividades. La Vipassana es un sendero universal.
Observar la realidad tal y como es, observando la verdad interior, uno se conoce a sí mismo directamente a través de la experiencia. Con la práctica nos liberamos de la desdicha que acarrean las contaminaciones. Partiendo de la verdad externa, burda y aparente, penetramos en la verdad última de la mente y la materia. Esto también terminan por trascenderse y se experimenta una verdad que esta más allá de la mente y la materia; más allá del tiempo y del espacio, más allá del campo condicional de la relatividad: la verdad de la liberación total de todas las contaminaciones, de todas las impurezas, de todo el sufrimiento. No importa el nombre que se de a esta verdad última, es la meta final de todos nosotros.
¡Ojalá que experimentes esta verdad última! ¡Ojalá que todos se liberen de las contaminaciones y de la desdicha! ¡Ojalá que todos gocen de una paz autentica, una paz real, una armonía real!
PUEDAN TODOS LOS SERES SER FELICES
ANAPANASATI: MEDITACIÓN EN LA RESPIRACIÓN...
Homenaje al Bendito, al Arahant y al Totalmente Iluminado
Ànàpàna-sati, la meditación en la respiración (inhalación y exhalación), es el primer tipo de meditación expuesta por el Buddha en el Mahà Satipatthàna Sutta, el Gran Discurso de los Fundamentos de la Atención. El Buddha puso especial énfasis a esta meditación, ya que es la puerta de entrada a la iluminación y al Nibbàna; y porque ha sido adoptada por todos los Buddhas del pasado como la base principal de su logro de la Buddheidad. Cuando el Bendito se sentó al pie del Árbol del Bodhi y resolvió no levantarse de ahí hasta que alcanzara la iluminación, tomó el ànàpàna-sati como su objeto de meditación. Sobre esta base, alcanzó las cuatro absorciones (jhànas), recordó sus vidas previas, desentrañó la naturaleza del samsàra, experimentó los sucesivos conocimientos introspectivos y, en el atardecer, mientras temblaban los 100,000 universos, alcanzó la sabiduría ilimitada de un Buddha Totalmente Iluminado.Ofrezcamos, entonces, nuestra veneración al Bendito, ese alguien que llegó a ser un Buddha incomparable trascendiendo al mundo a través de esta meditación ànàpàna-sati. Comprendamos completamente este tipo de meditación, con sabiduría tan resplandeciente como el sol y la luna. Y que a través de su poder logremos la bendita paz del Nibbàna.
EL TEXTO BÁSICO
Examinemos primero el significado del texto expuesto por el Buddha acerca del ànàpàna-sati. El texto comienza:
"Aquí, monjes, un monje que se ha ido al bosque, o al pie de un árbol, o a un lugar vacío, se sienta con las piernas cruzadas, sosteniendo erecta su espalda, haciendo emerger la atención plena frente a él."Esto significa que cualquier persona que pertenezca a uno de los cuatro tipos de individuos mencionados en esta enseñanza - es decir, bhikkhu (monje), bhikkhùni (monja), upàsaka (laico), o upàsikà (laica) - deseoso de practicar esta meditación, debe ir ya sea a un bosque, al pie de un árbol apartado, o a una morada solitaria. Ahí deberá sentarse con las piernas cruzadas, manteniendo su cuerpo en posición erecta, fija su atención plena en la punta de su nariz, el lugar de su objeto de meditación.
Si hace una inhalación prolongada, deberá comprender tal acto con plena atención. Si hace una exhalación prolongada, deberá comprender tal acto con plena atención. Si toma una inhalación corta, deberá comprenderlo con plena atención, si hace una exhalación corta, deberá comprenderlo con plena atención.
"Inhala experimentando el cuerpo en su totalidad, exhala experimentando el cuerpo en su totalidad"Esto es, con atención bien situada, ve el principio, el medio y el final de las dos fases, la inhalación y la exhalación. Conforme practica la observación de la inhalación y exhalación con atención, se calmarán y tranquilizarán las dos funciones de inhalación y exhalación.
El Buddha ilustra esto con un símil. Cuando un hábil tornero o su aprendiz trabajan un objeto en su taller, atienden a su labor con atención fija: al hacer un giro largo o uno corto, saben que están haciendo un giro largo o uno corto. De la misma manera, si el practicante de meditación inhala largamente lo comprende como tal; y si exhala largamente, lo comprende como tal; si hace una inhalación corta, lo comprende como tal y si su exhalación es corta, lo comprende como tal. Ejercita su atención de tal forma que ve el principio, el medio y el final de estas dos funciones de inhalación y exhalación. Comprende con sabiduría la tranquilización de estos dos aspectos, de la inhalación y la exhalación.
De esta forma, él comprende las dos funciones de la inhalación y la exhalación en él mismo, y las dos funciones de la inhalación y exhalación en otras personas. También comprende las dos funciones de la inhalación y exhalación en él mismo y en los otros en rápida alternación. Comprende también la causa del surgimiento de la inhalación y la exhalación y la causa de la cesación de la inhalación y la exhalación, y el momento a momento del surgimiento y la cesación de la inhalación y la exhalación.
Se da cuenta entonces de que su cuerpo, el cual ejercita las dos funciones de inhalación y exhalación, es únicamente un cuerpo, no un ego o "Yo". Esta atención plena y sabiduría son útiles para desarrollar una mejor y más profunda atención y sabiduría, capacitándolo para descartar las concepciones erróneas de las cosas en términos de "Yo" y "mío". Entonces, llega a estar capacitado para la vida con sabiduría respecto a este cuerpo y no se aferra a nada en el mundo con avidez, engreimiento o visión errónea. Viviendo sin apego, el meditador recorre el camino hacia Nibbàna a través de la contemplación de la naturaleza del cuerpo.
Esta es una paráfrasis amplificada del pasaje del Mahà Satipatthàna Sutta sobre el ànàpàna-sati. Esta meditación ha sido explicada en dieciséis formas distintas en varios suttas. De estas dieciséis, el primer grupo de cuatro ha sido explicado aquí. Pero estas cuatro son los fundamentos de las dieciséis formas en las que puede practicarse el ànàpàna-sati.
LOS PRELIMINARES DE LA PRÁCTICA
Ahora debemos investigar las etapas preliminares de la práctica de esta meditación. En primer lugar, el Buddha indicó una morada apartada para practicar el ànàpàna-sati. En el sutta ha mencionado tres lugares; el bosque, el pie de un árbol, o un lugar vacío. Este puede ser una tranquila cabaña, o un lugar de habitación libre de la presencia de otras personas. Hasta podemos considerar a una sala de meditación como un lugar vacío. Aunque puede haber una gran cantidad de personas en dicho lugar, si cada uno permanece quieto y callado puede considerársele un lugar vacío.
El Buddha recomendó un lugar así por la razón de que, para practicar el ànàpàna-sati, el silencio es un factor esencial. Un meditador principiante encontrará más fácil desarrollar su concentración mental en la respiración sólo si hay silencio. Aún si uno no pudiera encontrar el silencio completo, se debería elegir un lugar tranquilo en donde se pueda disfrutar de privacidad.
Luego, el Buddha explicó la posición de sentado. Hay cuatro posturas que pueden adoptarse para la meditación: de pie, sentado, acostado y caminando. De estas la postura más adecuada para la práctica del ànàpàna-sati al principio, es la postura sentada.
La persona que desee practicar el ànàpàna-sati debe sentarse con las piernas cruzadas. Para los bhikkhus y hombres laicos, el Buddha ha recomendado la posición de piernas cruzadas. Ésta no es una postura fácil para todos, pero puede dominarse gradualmente. La posición media de piernas cruzadas se ha recomendado para bhikkhùnis y mujeres laicas. Esta es la postura de sentado con una pierna doblada. Será muy benéfica si la postura de piernas cruzadas recomendada para bhikkhus y hombres laicos pudiera adoptarse en la posición de "loto" con los pies volteados hacia arriba y descansándolos en los muslos opuestos. Si esto es inconveniente, uno puede sentarse con ambos pies recogidos debajo del cuerpo.
En la práctica del ànàpàna-sati, es imperativo sostener el cuerpo derecho. El torso debe mantenerse erecto, pero no tirante ni rígido. Uno puede cultivar esta meditación adecuadamente sólo si todos los huesos de la espina están alineados en una posición erecta. Por lo tanto, este consejo del Buddha de mantener erecta la parte superior del cuerpo debe ser comprendida y seguida claramente.
Las manos deben colocarse suavemente en el regazo, el dorso de la mano derecha sobre la palma de la mano izquierda. Los ojos pueden estar cerrados suavemente o semi-cerrados, lo que resulte más cómodo. La cabeza debe sostenerse derecha, inclinada ligeramente en ángulo hacia abajo, la nariz perpendicular al ombligo.
El siguiente factor es el lugar para fijar la atención. Para cultivar el ànàpàna-sati uno debe estar claramente atento al lugar en el que el aire entra y sale tocando las fosas nasales. Esto se sentirá como un punto debajo de las fosas nasales o sobre el labio superior, en donde se presente el contacto del aire al entrar y salir de las fosas nasales, en el que pueda sentirse con mayor precisión. En ese punto, deberá fijarse la atención, como un centinela que observa una puerta.
Luego, el Buddha explica la manera en la que deberá cultivarse el ànàpàna-sati. Uno inhala atentamente, exhala atentamente. Desde el nacimiento hasta la muerte, esta función de inhalación y exhalación continúa sin detenerse, sin una pausa, pero porque no reflexionamos conscientemente en ello, ni siquiera nos damos cuenta de la presencia de esta respiración. Si lo hacemos, podemos obtener mucho beneficio por medio de la calma y la introspección. Por lo tanto, el Buddha nos ha aconsejado que estemos atentos a la función de la respiración.
El practicante de meditación que observa conscientemente la respiración de esta manera, no debe tratar nunca de controlar su respiración o retener su respiración con esfuerzo. Ya que si controla o retiene su respiración con esfuerzo consciente, se fatigará y su concentración mental se verá afectada e interrumpida. La clave de la práctica es fijar la atención de forma natural en el punto en donde se siente que entran y salen las inhalaciones y exhalaciones. Entonces, el meditador tiene que mantener su atención en la sensación de contacto del aire en las fosas nasales, manteniendo la atención tan continua y consistente como sea posible.
LOS OCHO PASOS
Para ayudar a que los practicantes desarrollen esta meditación, los comentadores y maestros de meditación han indicado ocho pasos progresivos en la práctica. Estos ocho pasos serán enumerados primero, y luego, explicados en relación con el proceso meditativo real.
Los nombres de los ocho pasos son: conteo (gananà); seguimiento (anubandhana); contacto (phusana); fijación (thapana); observación (sallakkhana); alejamiento (vivattana), purificación (parisuddhi); y retrospección (patipassanà). Los ocho cubren el curso completo del desarrollo meditativo hasta alcanzar el estado de Arahat.
(i) Conteo (gananà)
El conteo se indica para aquellas personas que nunca antes han practicado ànàpàna-sati. No es necesario para quienes han practicado meditación durante un período considerable de tiempo. Sin embargo, como es necesario tener un conocimiento de esto, el conteo debe entenderse de la siguiente manera.
Cuando un meditador se sienta a meditar, fija su atención en la punta de su nariz y atiende conscientemente a la secuencia de inhalación y exhalación. Nota mientras el aire entra, y nota cuando sale, tocando nuevamente la punta de su nariz o el labio superior. En este momento empieza a contar estos movimientos.
Hay cuatro métodos de conteo. El más fácil se explica así: La primera inhalación-exhalación que se siente se cuenta "uno, uno"; la segunda "dos, dos"; la tercera "tres, tres"; la cuarta "cuatro, cuatro", la quinta "cinco, cinco", y así hasta la décima inhalación que se cuenta "diez, diez". Luego vuelve a "uno, uno" y continúa hasta "diez, diez". Esto se repite una y otra vez del uno al diez.
En si, el sólo hecho de contar no es la meditación, pero el conteo ha llegado a ser un auxiliar esencial para la meditación. Una persona que no ha practicado meditación antes, al encontrar difícil de entender la naturaleza de su mente, podría pensar que está meditando mientras que su mente corre a troche y moche. El conteo es un método fácil para controlar la mente errante.
Si una persona fija bien su atención en su meditación, puede mantener correctamente el conteo. Si su mente vuela en todas direcciones, y pierde el conteo, esa persona se confunde y así puede darse cuenta de que su mente ha divagado. Si la mente pierde contacto con el conteo, el meditador debe comenzar nuevamente a contar. De esta manera deberá iniciar nuevamente el conteo desde el principio, aun si se equivoca mil veces.
Conforme se desarrolla la práctica, puede haber un tiempo en el que la inhalación y la exhalación son más frecuentes y no es posible repetir el mismo número muchas veces. Entonces, el meditador tiene que contar rápidamente "uno", "dos", "tres", etc. Cuando cuenta de esta manera puede comprender la diferencia entre la inhalación y exhalación prolongada y la inhalación y exhalación breves.
(ii) Seguimiento (anubandhana)
"Seguimiento" significa seguir la respiración con la mente. Cuando la mente ha sido sometida por el conteo y está fija en la inhalación y exhalación, el conteo se detiene y se reemplaza por el seguimiento mental del curso de la respiración. Esto está explicado por el Buddha de la siguiente forma:
"Cuando el meditador inhala prolongadamente comprende que está inhalando prolongadamente; y cuando está exhalando prolongadamente, comprende que está exhalando prolongadamente."Aquí, uno no toma deliberadamente una inhalación prolongada o una exhalación prolongada. Uno simplemente comprende lo que está ocurriendo en realidad.
En el siguiente pasaje, el Buddha ha declarado que un meditador se entrena a sí mismo pensando:
"Inhalaré experimentando la totalidad del cuerpo, y exhalaré experimentando la totalidad del cuerpo."Aquí, "la totalidad del cuerpo" significa el ciclo completo de inhalación y exhalación. El meditador debe fijar su atención de tal forma que pueda ver el principio, el medio y el final de cada ciclo de inhalación y exhalación. Es esta la práctica llamada "experimentando la totalidad del cuerpo."
El principio, el medio y el final de la respiración deben entenderse correctamente. Es incorrecto considerar la punta de la nariz como el principio de la respiración, el pecho como el centro, y el obligo como el final. Si uno intenta rastrear la respiración desde la nariz a través del pecho hasta el vientre, o seguirla en su salida desde el vientre a través del pecho hasta la nariz, la concentración de uno será interrumpida y la mente se volverá agitada. El principio de la inhalación, entendida adecuadamente, es el inicio de la inhalación, el medio es la continuación de la inhalación y el fin es cuando se ha completado la inhalación. De igual forma, respecto a la exhalación, el inicio es el principio de la exhalación el medio es la continuación de la exhalación y el fin es cuando se ha completado la exhalación. "Experimentar la totalidad del cuerpo" significa estar alerta al ciclo completo de cada inhalación y exhalación, manteniendo la mente fija en el punto alrededor de las fosas nasales o en el labio superior, en donde se siente la entrada y la salida del aire.
Este trabajo de contemplación de la respiración en el área que circunda las fosas nasales, sin seguir su entrada y salida del cuerpo, se ilustra en los comentarios con los ejemplos del portero y la sierra.
Así como el portero examina a cada persona que entra y sale de la ciudad sólo mientras pasa a través de la puerta, sin seguirlo hacia adentro o hacia afuera de la ciudad, así el meditador debe estar atento a cada respiración sólo mientras pasa a través de las fosas nasales, sin seguirlo al interior o al exterior del cuerpo.
Así como un hombre aserrando un tronco mantendrá su atención fija en el punto en donde los dientes de la sierra cortan a través de la madera, sin seguir el movimiento de los dientes hacia adelante y atrás, así el meditador debe contemplar la respiración como va y viene alrededor de las fosas nasales, sin dejar que su atención se distraiga por el paso interior y exterior de la respiración a través del cuerpo.
Cuando una persona medita seriamente de esta forma, viendo el proceso entero, un gozoso estremecimiento penetra su mente. Y ya que la mente no vaga, todo el cuerpo se calma, sintiéndose fresco y confortable.
(iii) Contacto (phusana) y (iv) Fijación (thapana)
Estos dos aspectos de la práctica indican el desarrollo de una concentración más fuerte. Cuando se mantiene la atención plena en la respiración, la respiración en sí llega a ser más y más sutil y tranquila. Como resultado, el cuerpo se calma y cesa la sensación de fatiga. El dolor corporal y el adormecimiento desaparecen, y el cuerpo comienza a sentir un confort estimulante, como su hubiera sido rociado con una brisa fresca y suave.
En ese momento, debido a la tranquilidad de la mente, la respiración se vuelve cada vez más fina hasta que parece que ha cesado. A veces esta condición se prolonga durante muchos minutos. Esto es cuando la respiración deja de ser "sentida". En este momento es cuando algunas personas se sienten alarmadas pensando que su respiración ha cesado, pero no es así. La respiración existe, pero en una forma muy delicada y sutil. No importa cuán sutil llegue a ser la respiración, uno debe mantenerse atento todavía al contacto (phusana) del aire en el área de las fosas nasales sin perder noción de ello. La mente se libera entonces de los cinco obstáculos -deseo sensual, enojo, somnolencia, agitación y duda. Como resultado uno se siente calmado y gozoso.
Ésta es la etapa en que los "signos" o imágenes mentales aparecen anunciando el triunfo de la concentración. Primero viene el signo del aprendizaje (uggaha-nimitta), luego el signo de la contraparte (patibhàga-nimitta). Para algunos, el signo aparece como una mota de algodón, como una luz eléctrica, una cadena de plata, como neblina o como una rueda. Al Buddha se le apareció como la clara y brillante luz del sol de medio día.
El signo del aprendizaje es inestable, se mueve aquí y allá, arriba y abajo. Pero el signo de la contraparte que aparece en el punto donde terminan las fosas nasales es fijo, quieto, sin movimiento . En este momento no hay obstáculos, la mente es de lo más activa y extremadamente tranquila. Esta etapa es explicada por el Buddha cuando manifiesta que uno inhala tranquilizando la actividad del cuerpo, uno exhala tranquilizando la actividad del cuerpo.
El surgimiento del signo de la contraparte y la supresión de los cinco obstáculos marca el logro del acceso a la concentración (upacàra-samàdhi). Posteriormente, conforme se desarrolla la concentración, el meditador logra la completa absorción (appanà-samàdhi), comenzando con la primera jhàna. Con la práctica del ànàpàna-sati pueden lograrse cuatro etapas de absorción es decir, la primera, segunda, tercera y cuarta jhànas. A estas etapas de concentración profunda se les llama "fijación" (thapana).
(v) Observación (sallakkhana)-(viii) Recapitulación (patipassanà)
Una persona que ha alcanzado una jhàna no deberá detenerse ahí, sino continuar hasta desarrollar la meditación de introspección (vipassanà). A las etapas de introspección se les llama "observación" (sallakhana). Cuando la introspección logra su clímax, el meditador alcanza los senderos supramundanos, comenzando con la etapa de la entrada en la corriente. Debido a que estos senderos alejan los grilletes que lo unen a uno al ciclo de nacimiento y muerte, se les llama "alejamiento" (vivattana).
Los senderos son seguidos por su respectivo estado de fruición; esta etapa es llamada de la "purificación" (parisuddhi) ya que uno ha sido limpiado de sus impurezas. De ahí en adelante uno logra la etapa final, el conocimiento de recapitulación, llamado retrospección (patipassanà) ya que uno ve hacia atrás el propio camino de progresos y logros, en su totalidad. Ésta es una revisión breve de las etapas principales a lo largo del camino al Nibbàna, basado en la meditación de ànàpàna-sati. Ahora examinemos el curso de la práctica en términos de las siete etapas de purificación.
LAS SIETE ETAPAS DE PURIFICACIÓN
La persona que ha asumido la práctica comienza estableciéndose a sí misma en un código moral adecuado. Si es un laico, primero establece los cinco preceptos o los diez preceptos. Si es un bhikkhu, comienza su meditación mientras mantiene escrupulosamente el código moral prescrito para él. La observancia ininterrumpida de su código moral respectivo constituye la purificación de la moralidad (sìla-visuddhi).
Después, él se aplica a su tópico de meditación, y como resultado, los obstáculos llegan a ser subyugados y la mente se fija en la concentración. Esta es la purificación de la mente (citta-visuddhi) - la mente en la que los obstáculos ya han sido superados completamente - e incluye tanto el acceso a la concentración como las cuatro jhànas.
Cuando el meditador está bien establecido en la concentración, el siguiente paso es volver su atención a la meditación de introspección. Para desarrollar la introspección en base del ànàpàna-sati, el meditador considerará primero que este proceso de inhalar y exhalar es únicamente forma, una serie de eventos corporales -no un "yo" o ego. Los factores mentales que contemplan la respiración son, en cambio, sólo mente, una serie de eventos mentales -no un "yo" o ego. Esta discriminación de mente y materia (nàma-rùpa) es llamada la purificación de la visión (ditthi-visuddhi).Aquel que ha llegado a esta etapa comprende el proceso de inhalación y exhalación por medio de las condiciones de surgimiento y cesación de los fenómenos corporales y mentales involucrados en el proceso de la respiración. Este conocimiento, que llega a extenderse a todos los fenómenos corporales y mentales en términos de su surgimiento dependiente, se llama la comprensión de las condiciones. Conforme madura el entendimiento, se desvanecen todas las dudas concebidas por él, en relación al pasado, futuro y presente. Por lo tanto, esta etapa es llamada "purificación mediante la trascendencia de las dudas."
Después de haber entendido las relaciones causales de mente y materia, el meditador procede a la meditación de introspección, y en su momento surge la sabiduría "viendo el surgir y cesar de las cosas". Cuando el meditador inhala y exhala, ve los estados corporales y mentales surgiendo y cesando de existir momento a momento. Conforme se vuelve más clara esta sabiduría, la mente se ilumina y surgen la felicidad y la tranquilidad, junto con la fe, el esfuerzo, la atención plena, la sabiduría y la ecuanimidad.
Cuando aparecen estos factores, él reflexiona en ellos, observando sus tres características de impermanencia, sufrimiento y ausencia de ego. A la sabiduría que distingue entre los resultados regocijantes de la práctica y la tarea de la contemplación sin apego, se le llama "purificación por el conocimiento y la visión del verdadero sendero y del falso sendero" Su mente, purificada así, ve muy claramente el surgimiento y cesación de la mente y la materia.
Luego ve, con cada inhalación y exhalación, el rompimiento de los fenómenos concomitantes mentales y corporales, los cuales aparecen exactamente como la explosión de las burbujas en una olla con arroz hirviente, o como el rompimiento de las burbujas cuando llueve en un charco de agua, o como el crujir de las semillas de mostaza o ajonjolí cuando se las pone en una sartén al rojo vivo. Esta sabiduría que ve el rompimiento constante e instantáneo de los fenómenos mentales y corporales es llamada "el conocimiento de disolución". A través de esta sabiduría se adquiere la habilidad de ver cómo todos los factores de la mente y el cuerpo en todas partes del mundo surgen y desaparecen.
Luego surge en él la sabiduría que ve todos estos fenómenos como un espectáculo temible. Ve que en ninguna de las esferas de existencia, ni siquiera en los planos celestiales, hay un placer o felicidad genuinos, y comprende el infortunio y el peligro.
Entonces concibe una repugnancia hacia toda la existencia condicionada.Emerge en él un urgente deseo de liberarse del mundo y un intenso deseo de liberación. Luego, al considerar los medios para liberarse a sí mismo, surge ahí en él un estado de sabiduría que inmediatamente capta la impermanencia, el sufrimiento y la ausencia de ego, y conduce a niveles sutiles y profundos de introspección.
Ahora aparece en él la compresión de que los agregados de la mente y el cuerpo que aparecen en todos los sistemas del mundo están afligidos por el sufrimiento, y se da cuenta de que el estado de Nibbàna, que trasciende el mundo, es enormemente pacífico y confortante. Cuando comprende esta situación, su mente alcanza el conocimiento de la ecuanimidad acerca de las formaciones. Éste es el clímax de la meditación de introspección, llamada "purificación por el conocimiento y visión de progreso."
Conforme se vuelve inmutable, aumenta su destreza en la meditación, y cuando sus facultades están totalmente maduras entra al proceso cognitivo del sendero de la entrada en la corriente (sotàpatti). Con el sendero de la entrada en la corriente, él realiza Nibbàna y comprende directamente las Cuatro Nobles Verdades. El sendero es seguido por dos o tres momentos del fruto de la entrada en la corriente, por los cuales él disfruta de los frutos de su logro. De ahí en adelante surge ahí el conocimiento de recapitulación, por medio del cual él reflexiona en su progreso y su logro.
Si uno continúa la meditación con aspiración seria, desarrollará de un modo nuevo las etapas del conocimiento de introspección y realiza los tres más elevados senderos y sus frutos: del que retorna una vez más, del que no retorna y del Arahat. Estos logros, junto con la entrada en la corriente, forman la séptima etapa de purificación, purificación por el conocimiento y visión. Con cada uno de estos logros se da cuenta plenamente del significado de las Cuatro Nobles Verdades, que hasta entonces había sido inalcanzado a lo largo de la propia permanencia prolongada en el ciclo de renacimientos. Como resultado, todos las impurezas contenidas en la mente son arrancadas y destruidas, y la mente de uno se vuelve completamente pura y limpia. Entonces, uno realiza el estado de Nibbàna, en el que uno es liberado de todo el sufrimiento de nacer, envejecer y morir, del pesar, de la lamentación, del dolor, de la aflicción y desesperación.
CONCLUSIÓN
Nacimientos como los nuestros son raros en el samsara, Hemos sido afortunados de encontrar el mensaje del Buddha, de disfrutar la asociación con buenos amigos, de tener la oportunidad de escuchar el Dhamma. Como hemos estado dotados con todos estas bendiciones, si nuestras aspiraciones maduran, podemos alcanzar, en esta vida, el objetivo final del Nibbàna a través de sus etapas graduales de la entrada en la corriente, del que retorna una vez, del que no retorna y del estado de Arahat. Por lo tanto, hagamos que nuestra vida fructifique desarrollando regularmente la meditación del ànàpàna-sati. Habiendo recibido las instrucciones adecuadas de cómo practicar este método de meditación, uno deberá purificar la propia virtud moral, observando los preceptos y ofreciendo la propia vida a la Triple Joya.
Uno deberá elegir un tiempo conveniente para la meditación y practicar con la mayor regularidad, reservando el mismo período de tiempo cada día para la propia práctica. Uno podría comenzar reflexionando brevemente sobre las abundantes virtudes del Buddha, extendiendo la benevolencia hacia todos lo seres, reflexionando en el aspecto repulsivo del cuerpo y considerando la inevitabilidad de la muerte. Luego, haciendo emerger la confianza de que uno está caminando por el sendero hacia el Nibbàna, transitado por todos los iluminados del pasado, deberá progresar en el camino de la meditación y esforzarse con diligente empeño.
lunes, 20 de septiembre de 2010
Vimalakirti Nirdesa, Fin del Sutra de Vimalakirti...
Epílogo
Antecedentes y Transmisión del Santo DharmaEntonces Sakra, el príncipe de los dioses, dijo al Buddha: "Señor, anteriormente he escuchado del Tathagata y de Manjusri, el príncipe coronado de sabiduría, varios cientos de miles de enseñanzas del Dharma, pero nunca antes he escuchado una enseñanza del Dharma tan notable como esta instrucción de la entrada en el método de transformaciones inconcebibles. Señor, aquellos seres vivos que, habiendo escuchado esta enseñanza del Dharma, la aceptan, la recuerdan, la leen, y la comprenden, serán, sin duda, verdaderos recipientes del Dharma; no hay necesidad de mencionar a aquellos que se aplican a sí mismos al yoga de la meditación. Ellos cortarán toda posibilidad de vidas infelices, abrirán su camino a todas las vidas afortunadas, siempre serán cuidados por todos los Buddhas, siempre vencerán a todos los adversarios, y siempre conquistarán a todos los demonios. Ellos practicarán el camino de los bodhisattvas, tomarán sus lugares en el asiento de la iluminación, y habrán entrado verdaderamente al dominio de los Tathagatas. Señor, los nobles hijos e hijas que enseñarán y practicarán esta exposición del Dharma serán honrados y servidos por me y por mis seguidores. A las villas, ciudades, pueblos, estados, reinos, y capitales donde esta enseñanza del Dharma será aplicada, enseñada y demostrada, yo y mis seguidores iremos a escuchar el Dharma. Inspiraré a los incrédulos con fe, y garantizaré mi ayuda y protección a aquellos que creen y contemplan el Dharma".
Al oír esas palabras, el Buddha dijo a Sakra, el príncipe de los dioses: "Excelente! Excelente, príncipe de los dioses! El Tathagata se regocija en tus buenas palabras. Príncipe de los dioses, la iluminación de los Buddha del pasado, presente y futuro es expresada en este discurso de Dharma. Por lo tanto, príncipe de los dioses, cuando los nobles hijos e hijas lo acepten, lo repitan, lo comprendan profundamente, lo escriban completamente, y, haciéndolo un libro lo honren, aquellos hijos e hijas rendirán por lo tanto homenaje a los Buddhas del pasado, presente y futuro. Supongamos, príncipe de los dioses, que este universo galáctico de billones de mundos estuviera tan lleno de Tathagatas como está cubierto con bosques de caña de azúcar, con arbustos de rosas, con matorrales de bambú, con hierbas, y con flores, y aquel noble hijo o hija fueran a honrarlos, reverenciarlos, respetarlos y adorarlos, ofreciéndoles toda clase de comodidades y ofrendas durante un eon o más de un eon. Y supongamos que, estos Tathagatas habiendo entrado en la liberación última, él o ella honren a cada uno de ellos por medio de la veneración de sus cuerpos preservados en una stupa memorial hecha de piedras preciosas, cada una tan grande como un mundo con cuatro grandes continentes, levantándose tan alta como el mundo de Brahma, adornada con parasoles, banderas, estandartes y lámparas. Y supongamos finalmente que, habiendo erigido todas esas stupas para los Tathagatas, él o ella fuera a dedicar un eon o mas ofrendándoles flores, perfumes, banderas y estandartes, mientras tocan tambores y música. Habiendo hecho esto, qué crees, príncipe de los dioses? Recibirían esos nobles hijos e hijas mucho mérito como consecuencia de tales actividades?"
Sakra, el príncipe de los dioses, respondió: " Muchos méritos, Señor! Muchos méritos, Oh Sugata! Si uno fuera a dedicar cientos de miles de millones de eones, sería imposible de medir el límite de la masa de mérito que aquel noble hijo o hija reuniría de ese modo!"
El Buddha dijo: "Ten fe, príncipe de los dioses, y comprende esto: quienquiera que acepte esta exposición del Dharma llamada "Instrucción en la liberación inconcebible", la recite, y la comprenda profundamente, él o ella reunirán méritos aun más grandes que aquellos que practican los actos mencionados. Por qué así? Porque, príncipe de los dioses, la iluminación de los Buddhas surge del Dharma, y uno los honra por la veneración al Dharma, y no por la veneración material. Así esto es enseñado, príncipe de los dioses, y así debes comprenderlo".
El Buddha dijo además a Sakra, el príncipe de los dioses: "Una vez, príncipe de los dioses, hace mucho tiempo, mucho antes que eones más numerosos que los innumerables, inmensos, inconmensurables, inconcebibles, y aun antes de eso, el Tathagata llamado Bhaisajyaraja apareció en el mundo: un santo, perfecta y plenamente iluminado, dotado con el conocimiento y conducta, un bendito, conocedor del mundo, incomparable conocedor delos hombres que necesitan ser civilizados, maestro de hombre y dioses, un Señor, un Buddha. Él apareció en un eon llamado Vicarana en el universo llamado Mahavyuha. La duración de la vida de este Tathagata Bhaisajyaraja, perfectamente y completamente iluminado, fue de veinte eones cortos. Su comitiva de discípulos era de treinta y seis millones de billones, y su comitiva de bodhisattvas era de doce millones de billones. En esa misma era, príncipe de los dioses, hubo un monarca universal llamado Ratnacchattra, quien reinaba sobre los cuatro continentes y poseía siete joyas preciosas. Él tenía mil hijos heroicos, poderosos, fuertes, y capaces de conquistar enemigos armados. Este Rey Ratnacchattra honró al Tathagata Bhaisajyaraja y su comitiva con muchas ofrendas excelentes durante cinco eones cortos. Al fin de ese tiempo, el Rey Ratnacchattra dijo a sus hijos: "Reconociendo que durante mi reinado yo he adorado al Tathagata, a su turno ustedes también deberían adorarlo". Los mil príncipes dieron su consentimiento, obedeciendo a su padre el rey, y todos juntos, durante otros cinco eones cortos, honraron al Tathagata Bhaisajyaraja con toda clase de ofrendas excelentes. Entre ellos, había un príncipe con el nombre de Candracchattra, quien se retiró en soledad y pensó para sí: " no hay otro modo de adoración, aun mejor y más noble que este?" Entonces, por el poder supernatural del Buddha Bhaisajyaraja, los dioses le hablaron desde los cielos: "Buen hombre, la adoración suprema es la adoración del Dharma".
Candracchatra les preguntó: " Qué es esta adoración del Dharma?"
Los dioses respondieron: "Buen hombre, ve al Tathagata Bhaisajyaraja, pregúntale acerca de la adoración del Dharma, y él te lo explicará plenamente."
Entonces, el príncipe Candracchatra fue al Señor Bhaisajyaraja, el santo, el Tathagata, el insuperablemente, perfectamente iluminado, y habiéndose aproximado a él, e inclinado ante sus pies, lo rodeó por la derecha tres veces, y se retiró a un lado. Él luego preguntó: "Señor, he oído acerca de la "adoración-Dharma", que sobrepasa toda otra adoración. Qué es esta adoración Dharma?"
El Tathagta Bhaisajyaraja dijo: "Noble hijo, la adoración Dharma es aquella adoración rendida a los discursos enseñados por el Tathagata. Estos discursos son hondos y profundos en iluminación. Ellos no se conforman a lo mundano y son difíciles de comprender, difíciles de ver y difíciles de realizar. Son sutiles, precisos, y definitivamente incomprensibles. Como Escrituras, ellos son colectados en el canon de los bodhisattvas, estampados con la insignia del rey de las encantaciones y enseñanzas. Ellos revelan la irreversible rueda del Dharma, surgiendo de las seis trascendencias, limpios de toda falsa noción. Ellos son dotados con todas las ayudas de la iluminación y corporizan los siete factores de iluminación. Ellos introducen a los seres vivos a la gran compasión y les enseñan el gran amor. Ellos eliminan todas las convicciones de los Maras y ellos manifiestan la relatividad. Ellos contienen el mensaje de la carencia de yo, de la carencia de yo, la carencia de persona, la carencia de ser vivo, la carencia de tiempo de vida; la vaciedad, la carencia de signo, la carencia de deseo, la no realización, no producción y no ocurrencia. Ellos hacen posible el obtenimiento del asiento de la iluminación y ponen en movimiento la rueda del Dharma. Ellos son aprobados y elogiados por los jefes de los dioses, nagas, yakshas, gandharvas, asuras, garudas, kimnaras, y mahoragas. Ellos preservan intacta la herencia del santo Dharma, contienen el tesoro del Dharma, y representan la cima de la adoración Dharma. Ellos son contemplados por todos los seres santos y enseñan todas las prácticas de los bodhisattvas. Ellos inducen la comprensión sin error del Dharma en su último sentido. Ellos certifican que todas las cosas son impermanentes, miserables, sin yo y apacibles, y así epitomizan el Dharma. Ellos causan el abandono de la avaricia, la inmoralidad, la malicia, la pereza, la desmemoria, la estupidez, y los celos así como las malas convicciones, la adherencia a los objetos, y toda oposición. Ellos son elogiados por todos los Budas. Ellos son las medicinas para las tendencias de la vida mundana, y manifiestan auténticamente la gran felicidad de a liberación. Enseñar correctamente, contemplar, investigar, y comprender tales escrituras, así incorporando a la propia vida de uno el santo Dharma –esto es la adoración Dharma. Más aun, noble hijo, la adoración Dharma consiste en determinar el Dharma de acuerdo con el Dharma; aplicar el Dharma de acuerdo al Dharma; estar en armonía con la relatividad; estar libre de las convicciones extremistas; obtener la tolerancia del definitivo no nacimiento y no ocurrencia de todas las cosas; realizar la carencia de yo y la carencia de seres vivos; abstenerse de la lucha acerca de causas y condiciones, sin riña ni disputa; no ser posesivo; estar libre de egoísmo; confiar en el significado y no en la expresión literal; confiar en la gnosis y no en la conciencia; confiar en las enseñanzas últimas definitivas en significado y no insistir en las enseñanzas superficiales interpretables en significado; confiar en la realidad y no insistir en opiniones derivadas de autoridades personales; realizar correctamente la realidad del Buddha; realizar la última ausencia de cualquier conciencia fundamental; y vencer el hábito de aferrarse a un suelo último. Finalmente, obtener paz mediante detener todo desde la ignorancia hasta la vejez, muerte, tristeza, lamentación, miseria, ansiedad, y problema, y comprender que los seres vivos no conocen fin para sus puntos de vista concernientes a esos doce eslabones de la originación dependiente; entonces, noble hijo, cuando tú no te aferras a ningún punto de vista en absoluto, eso es llamado la adoración Dharma insuperable."
Príncipe de los dioses, cuando el príncipe Candracchatra escuchó esta definición de la adoración Dharma del Tathagata Bhaisajyaraja, él obtuvo la tolerancia conformativa del último no nacimiento; y, tomando sus mantos y ornamentos, él los ofreció al Buddha Bhaisajyaraja, diciendo: "Cuando el Tathagata esté en la última liberación, deseo defender este santo Dharma, protegerlo, y venerarlo. Pueda el Tathagata otorgarme su bendición supenatural, que yo pueda ser capaz de conquistar a Mara y a todos los adversarios e incorporar en todas mis vidas el santo Dharma de Buddha!"
El Tathagata Bhaisajyaraja, conociendo la gran resolución de Candracchatra, le profetizó que él sería, en un tiempo posterior, en el futuro, el protector, guardián, y defensor de la ciudad del santo Dharma. Entonces, príncipe de los dioses, el príncipe Candracchatra, por su gran fe en el Tathagata, dejó la vida de hogar para entrar en la vida sin hogar de un monje, y habiendo hecho esto, vivió haciendo grandes esfuerzos hacia el obtenimiento de virtud. Habiendo hecho gran esfuerzo y siendo bien establecido en virtud, él pronto produjo los cinco super conocimientos, comprendió las encantaciones, y obtuvo la elocuencia invencible. Cuando el Tathagata Bhaisajyaraja obtuvo la liberación última, Candracchattra, sobre la fuerza de sus super conocimientos y por el poder de sus encantaciones, hizo girar la rueda del Dharma exactamente como el Tathagata Bhaisajyaraja había hecho y continuó haciéndolo así durante diez eones cortos. Príncipe de los dioses, mientras el monje Candracchattra estaba ejercitándose a sí mismo así para proteger el santo Dharma, miles de millones de seres vivos alcanzaron el estado de irreversibilidad en el camino de la insuperable, perfecta iluminación, catorce billones de seres vivos fueron disciplinados en los vehículos de los discípulos y los sabios solitarios, e innumerables seres vivos tomaron renacimiento en los reinos humanos y celestiales. Tal vez, príncipe de los dioses, te estarás preguntando o experimentando alguna duda sobre si, en aquel tiempo anterior, el Rey Ratnacchattra era o no alguien más que el actual Tathagata Ratnarcis. No debes imaginar eso, porque el presente Tathagata Ratnarcis fue en ese tiempo, en aquella época, el monarca universal Ratnacchattra. En cuanto a los mil hijos del Rey Ratnacchattra, ellos son ahora los mil bodhisattvas del presente bendito eon, durante el curso del cual mil Budas aparecerán en el mundo. Entre ellos, Krakucchanda y otros ya han nacido, y aquellos restantes aun nacerán, desde Kakutsunda hasta el Tathagata Roca, quien será el último en nacer. Quizás, príncipe de los dioses, estás preguntándote si, en aquella vida, en aquel tiempo, el Príncipe Candracchattra que contempló el Santo Dharma del Señor Tathagata Bhaisajyaraja no era otro que yo mismo. Pero no debes imaginar eso, porque yo fui, en aquella vida, en aquel tiempo, el Príncipe Candracchattra. Así es necesario saber, príncipe de los dioses, que entre todas las adoraciones rendidas al Tathagata, la adoración Dharma es verdaderamente la mejor. Sí, es buena, eminente, excelente, perfecta, suprema, e insuperable. Y por consiguiente, príncipe de los dioses, no me veneres con objetos materiales sino venérame con la veneración Dharma! No me honres con objetos materiales sino hónrame por honor al Dharma!"
Entonces el Señor Shakyamuni dijo al bodhisattva Maitreya, el gran héroe espiritual: "Te transmito, Maitreya, esta iluminación insuperable, perfecta, que he obtenido sólo después de innumerables millones de billones de eones, para que, en un tiempo posterior, durante una vida posterior, una enseñanza similar del Dharma, protegida por tu poder supernatural, se esparcirá en el mundo y no desaparecerá. Por qué? Maitreya, en el futuro habrá noble hijos e hijas, devas, nagas, yakshas, gandharvas, y asuras, quienes, habiendo plantado las raíces de virtud, producirán el espíritu de Anuttara Samyak Sambodhi. Si ellos no escuchan esta enseñanza del Dharma, ellos ciertamente perderán incontables ventajas e incluso perecerán. Pero si ellos escuchan tal enseñanza, ellos se regocijarán, creerán, y la aceptarán sobre las coronas de sus cabezas. Por lo tanto, para proteger a aquellos futuros nobles hijos e hijas, debes esparcir una enseñanza como esta! Maitreya, hay dos gestos de los bodhisattvas. Cuáles son? El primero es creer en toda clase de frases y palabras, y el segundo gesto es penetrar exactamente el profundo principio del Dharma sin tener miedo. Tales son los dos gestos de los bodhisattvas. Maitreya, debe saberse que los bodhisattvas quienes creen en toda clase de palabras y frases, y se aplican ellos mismos en concordancia, son principiantes y no son experimentados en la práctica religiosa. Pero los bodhisattvas que leen, escuchan, creen y enseñan esta profunda enseñanza con sus expresiones impecables reconciliando dicotomías y sus análisis de estados de desarrollo, esos son veteranos en la práctica religiosa. Maitreya, hay dos razones por las que los bodhisattvas principiantes se lastiman a sí mismos y no se concentran en el Dharma profundo. Cuáles son? Escuchando esta profunda enseñanza nunca antes oída, ellos están aterrorizados y dudosos, no se regocijan, y la rechazan, pensando "de dónde viene esta enseñanza nunca antes oída". Ellos entonces contemplan a otros nobles hijos aceptando, volviéndose recipientes de, y enseñando esta profunda enseñanza, y ellos no la escuchan, no son amistosos hacia ellos, no la respetan, y no la honran, y eventualmente ellos van tan lejos como para criticarlas. Estas son las dos razones por las que los bodhisattvas principiantes se lastiman a sí mismos y no penetran el Dharma profundo. Hay dos razones por las que los bodhisattvas quienes aspiran al Dharma profundo se lastiman a sí mismos y no obtienen la tolerancia del último no nacimiento de las cosas. Cuáles son estas dos? Estos bodhisattvas desprecian y reprochan a los bodhisattvas principiantes, quienes no han estado practicando durante largo tiempo, y ellos no los inician o los instruyen en la enseñanza profunda. No habiendo gran respeto por esta enseñanza profunda, ellos no son cuidadosos acerca de sus reglas. Ellos ayudan a los seres vivos por medio de regalos materiales y no los ayudan por medio del regalo del Dharma. Tales, Maitreya, son las dos razones por las que los bodhisattvas quienes aspiran al Dharma profundo se lastiman a sí mismos y no obtendrán rápidamente la tolerancia del último no nacimiento de todas las cosas".
Habiendo sido así enseñando, el bodhisattva Maitreya dijo al Buddha: "Señor, las hermosas enseñanzas del Tathagata son maravillosas y verdaderamente excelentes. Señor, desde este momento en adelante, evitaré todos esos errores y defenderé y contemplaré este logro de Anuttara Samyak Sambodhi por el Tathagata durante innumerables cientos de miles de millones de billones de eones! En el futuro, colocaré en las manos de nobles hijos y nobles hijas quienes son merecedores recipientes del santo Dharma esta profunda enseñanza. Instilaré en ellos el poder de la memoria con la cual ellos pueden, habiendo creído en esta enseñanza, la retengan, la reciten, penetren sus profundidades, la enseñen, la propaguen, la escriban y la proclamen extensivamente a otros. Así los instruiré, Señor, y así puede saberse que en aquel tiempo futuro aquellos que crean en esta enseñanza y que entren profundamente en ella serán sostenidos por las bendiciones supernaturales del bodhisattva Maitreya".
En esto el Buddha dio su aprobación al bodhisattva Maitreya: "Excelente! Excelente! Tu palabra es bien dada! El Tathagata se regocija y recomienda tu buena promesa".
Entonces todos los bodhisattvas dijeron juntos en una voz: "Señor, nosotros también, después de la última liberación del Tathagata, vendremos desde nuestros varios campos de Buddha a esparcir ampliamente y lejos esta iluminación del Buddha perfecto, el Tathagata. Puedan todos los nobles hijos e hijas creer en esto!"
Entonces los cuatro Maharajas, los grandes reyes de los puntos cardinales, dijeron al Buddha: "Señor, en todas las ciudades, villas, pueblos, reinados, y palacios, dondequiera que este discurso del Dharma será practicado, contemplado, y correctamente enseñado, nosotros, los cuatro grandes reyes, iremos allí con nuestros ejércitos, nuestros jóvenes guerreros, y nuestras comitivas, a escuchar el Dharma. Y protegeremos a los maestros de este Dharma en un radio de una legua para que ninguno que infrinja heridas o perturbación contra esos maestros tenga ninguna oportunidad de herirlos".
Entonces el Buddha dijo al venerable Ananda: "Recibe esto, Ananda, esta expresión de las enseñanzas del Dharma. Recuérdala y enséñala ampliamente y correctamente a otros.
Ananda respondió: "He memorizado, Señor, esta expresión de las enseñanzas del Dharma. Pero cuál es el nombre de esta enseñanza, y cómo debería recordarla?"
El Buddha dijo: "Ananda, esta exposición del Dharma es llamada "Las enseñanzas de Vimalakirti" o "La reconciliación de las dicotomías" o incluso "Sección de la Liberación Inconcebible". Recuérdala así!"
Así habló el Buddha. Y el Licchavi Vimalakirti, el príncipe coronado Manjusri, el venerable Ananda, los bodhisattavas, los grandes discípulos, la multitud entera, y la totalidad del universo con sus dioses, hombres, asuras y gandharvas, se regocijaron extremadamente. Todos elogiaron estas declaraciones del Señor.
Fin del Sutra de Vimalakirti
Vimalakirti Nirdesa, cap 12.
Capitulo 12: Visión del Universo Abhirati y del Tathagata Aksobhya
En esto, el Buddha dijo al Licchavi Vimalakirti: "Noble hijo, cuando vieras al Tathagata, cómo lo verías?"Así preguntado, el Licchavi Vimalakirti dijo al Buddha: "Señor, cuando yo viera al Tathagata, lo vería no viendo a ningún Tathagata. Por qué? Lo veo como no nacido del pasado, no pasando hacia el futuro, y no residiendo en el presente. Por qué? Él es la esencia, la cual es la realidad de la materia, pero él no es materia. Él es la esencia, la cual es la realidad de la sensación, pero él no es la sensación. Él es la esencia, la cual es la realidad del intelecto, pero él no es el intelecto. Él es la esencia, la cual es la realidad de la motivación, y aun él no es la motivación. Él es la esencia, la cual es la realidad de la conciencia, y aun él no es la conciencia. Como el elemento del espacio, él no reside en ninguno de los cuatro elementos. Trascendiendo el alcance de ojo, oído, nariz, lengua, cuerpo y mente, él no es producido en los seis sentidos. Él no está involucrado en los tres mundos, está libre de los tres engaños, está asociado con la triple liberación, está dotado con los tres conocimientos, y verdaderamente ha obtenido lo in obtenible. El Tathagata al alcanzado el extremo de desapego en consideración a todas las cosas, y aun él no es un límite-realidad. Él reside en la realidad última, y aun no hay relación entre eso y él. Él no es producido desde las causas, ni depende de las condiciones. Él no es sin ninguna característica, ni tiene ninguna característica. Él no tiene naturaleza individual ni ninguna diversidad de naturalezas. Él no es una concepción, ni una construcción mental, ni es una no-concepción. Él no es ni la otra orilla, ni esta orilla, ni el medio. Él no está aquí, ni allí, ni en ninguna otra parte. Él no es esto ni aquello. Él no puede ser descubierto por la conciencia, ni es inherente a la conciencia. Él no es ni oscuridad ni luz. Él no es nombre ni signo. Él no es ni débil ni fuerte. Él no vive en ningún país o dirección. Él no es bueno ni malo. Él no es compuesto ni no-compuesto. Él no puede ser explicado como teniendo algún significado cualquiera. El Tathagata no es ni generosidad ni avaricia, ni moralidad ni inmoralidad, ni tolerancia ni malicia, ni esfuerzo ni pereza, ni concentración ni distracción, ni sabiduría ni ignorancia. Él es inexpresable. Él no es ni verdad ni falsedad; ni escape del mundo ni fracaso en escapar del mundo; ni causa e involucramiento en el mundo ni no causa de involucramiento en el mundo; él es la cesación de toda teoría y toda práctica. Él no es ni un campo de mérito ni un no campo de mérito; él es ni merecedor de ofrendas ni no merecedor de ofrendas. Él no es un objeto, y no puede ser contactado. Él no es una totalidad, ni una conglomeración. Él sobrepasa todos los cálculos. Él es completamente inigualado, y aun igual a la última realidad de las cosas. Él es sin par, especialmente en esfuerzo. Él sobrepasa toda medida. Él no va, no se queda, y no pasa más allá. Él no es ni visto, escuchado, distinguido ni conocido. Él es sin ninguna complejidad, habiendo obtenido la ecuanimidad de la gnosis omnisciente. Igual hacia todas las cosas, él no discrimina entre ellas. Él es sin reproche, sin exceso, sin corrupción, sin concepción, y sin intelectualización. Él es sin actividad, sin nacimiento, sin ocurrencia, sin origen, sin producción, y sin no producción. Él es sin miedo y sin subconciencia; sin tristeza, sin gozo, y sin violencia. Ninguna enseñanza verbal puede expresarlo. Tal es el cuerpo del Tathagata y así debería él ser visto. Quien lo ve así, ve verdaderamente. Quien lo ve de otro modo, ve falsamente".
El venerable Shariputra entonces le preguntó al Buddha: "Señor, en qué campo de Buddha murió el noble Vimalakirtim antes de reencarnar en este campo de Buddha?"
El Buddha dijo: "Shariputra, pregúntale a este buen hombre directamente dónde murió para reencarnar aquí".
Entonces el venerable Shariputra preguntó al Licchavi Vimalakirti: "Noble señor, dónde murió usted para reencarnar aquí?"
Vimalakirti declaró: " Hay algo entre las cosas que ves, anciano, que muera o renazca".
Shariputra: No hay nada que muera o sea renacido.
Vimalakirti: del mismo modo, reverendo Shariputra, como todas las cosas n mueren ni son renacidas, por qué preguntas "dónde moriste para reencarnar aquí?". Reverendo Shariputra, si uno fuera a preguntar a un hombre o a una mujer creada por un mago dónde él o ella han muerto para reencarnar aquí, qué crees que él o ella responderían?"
Shariputra: Noble señor, una creación mágica no muere, ni es renacida.
Vimalakirti: Reverendo Shariputra, no declaró el Tathagata que todas las cosas tienen la naturaleza de una creación mágica?
Shariputra: sí, noble señor, eso es de hecho así.
Vimalakirti: reverendo Shariputra, "muerte" es un fin de una creación, y "renacimiento" es la continuación de una creación. Pero, si bien un bodhisattva muere, él no pone fin a la creación de las raíces de virtud, y si bien él es renacido, él no se adhiere a la continuación del pecado.
Entonces el Buddha dijo al venerable Shariputra: "Shariputra, esta persona santa vino aquí desde la presencia del Tathagata Aksobhya en el universo Abhirati".
Shariputra: Señor, es maravilloso que esta persona santa, habiendo dejado un campo de Buddha tan puro como Abhirati, debiera gozar de un campo de Buddha tan lleno de defectos como este universo Saha!
Entonces el Licchavi Vimalakirti dijo: "Shariputra, qué crees? La luz del sol acompaña a la oscuridad?"
Shariputra: ciertamente no, noble señor!
Vimalakirti: entonces los dos no van juntos?
Shariputra: noble señor, aquellos dos no van juntos. Tan pronto como el sol aparece, toda la oscuridad es destruida.
Vimalakirti: entonces por qué el sol surge sobre el mundo?
Shariputra: surge para iluminar al mundo, y para eliminar la oscuridad.
Vimalakirti: así del mismo modo, reverendo Shariputra, el bodhisattva reencarna voluntariamente en campos de Buddha impuros para purificar a los seres vivos, para hacer que la luz de la sabiduría brille, y para aclarar la oscuridad. Dado que ellos no se asocian con las pasiones, ellos disipan la oscuridad de las pasiones de todos los seres vivos.
En eso, la multitud entera experimentó el deseo de contemplar el universo Abhirati, al Tathagata Aksobhya, sus bodhisattvas, y a sus grandes discípulos. El Buddha, conociendo los pensamientos de la multitud entera, dijo al Licchavi Vimalakirti: "Noble hijo, esta multitud desea contemplar el universo Abhirati y al Tathagata Aksobhya – muéstraselos!"
Entonces el Licchavi Vimalakirti pensó: "Sin levantarme de mi diván, tomaré en mi mano derecha el universo Abhirati y todo su contenido: sus cientos de miles de bodhisattvas; sus residencias de devas, nagas, yakshas, gandharvas y asuras, enmarcadas por sus montañas Cakravada; sus ríos, lagos, fuentes, corrientes, océanos y otros cuerpos de agua: su Monte Sumeru y otras colinas y tipos de montañas; su luna, su sol, y sus estrellas; sus devas, nagas, yakshas, gandharvas y asuras en sí mismos; su Brahma y su comitiva; sus villas, ciudades, pueblos, provincias, reinados, hombres, mujeres y casas; sus bodhisattvas; sus discípulos; el árbol de la iluminación del Tathagata Aksobhya y el Tathagata Aksobhya en sí mismo, sentado en medio de una asamblea vasta como un océano, enseñando el Dharma. También los lotos que completan el trabajo de Buddha entre los seres vivos; las tres escaleras enjoyadas que surgen desde esta tierra hasta el cielo Trayastrimsa, sobre las cuales los dioses de aquel cielo descienden al mundo a ver, honrar, y servir al Tathagata Aksobhya y a escuchar el Dharma, y sobre las cuales los hombres de la tierra escalan hacia el cielo Trayastrimsa para visitar a aquellos dioses. Como un alfarero con su torno, reduciré aquel universo Abhirati, con su depósito de innumerables virtudes, desde su base acuosa hasta su cielo Akanistha, a un tamaño minúsculo y, llevándolo suavemente como una guirnalda de flores, lo traeré hasta este universo Saha y lo mostraré a las multitudes."
Entonces, el Licchavi Vimalakirti entró en una concentración, y practicó un hecho milagroso de modo que redujo el universo Abhirati a un tamaño mínimo, y lo tomó con su mano derecha, y lo trajo hasta este universo Saha.
En aquel universo Abhirati, los discípulos, bodhisattvas, y aquellos entre los dioses y hombres que poseían el super conocimiento del ojo divino, gritaron todos: "Señor, estamos siendo transportados! Sugata, estamos siendo sacados! Protégenos, Oh Tathagata!".
Pero, para disciplinarlos, el Tathagata Aksobhya les dijo: " Ustedes están siendo llevados por el bodhisattva Vimalakirti. No es mi asunto".
En cuanto a los otros hombres y dioses, ellos no tenían conciencia de que estaban siendo llevados a ningún sitio. Si bien el universo Abhirati había sido traído al universo Saha, el universo Saha no era incrementado ni disminuido; no era ni comprimido ni obstruido. Ni era el universo Abhirati reducido internamente, y ambos universos aparecían iguales a como habían sido siempre.
En esto, el Buddha Shakyamuni preguntó a todas las multitudes: "Amigos, contemplen los esplendores del universo Abhirati, el Tathagata Aksobhya, el arreglo de este campo de Buddha, y los esplendores de estos discípulos y bodhisattvas!"
Ellos respondieron: "Los vemos, Señor!"
El Buddha dijo: "Aquellos bodhisattvas que desean abrazar semejante campo de Buddha se entrenan a sí mismos en todas las prácticas de los bodhisattvas del Tathagata Aksobhya."
Mientras Vimalakirti, con su poder milagroso, les mostraba así el universo Abhirati y el Tathagata Aksobhya, ciento cuarenta mil seres vivos entre los hombres y dioses del universo Saha concibieron el espíritu de Anuttara Samyak Sambodhi, y todos ellos formaron una plegaria para ser renacidos en el universo Abhirati. Y el Buddha profetizó que en el futuro todos serían renacidos en el universo Abhirati.
Y el Licchavi Vimalakirti, habiendo así desarrollado a todos los seres vivos que podían de ese modo ser desarrollados, regresó el universo Abhirati exactamente a su lugar anterior.
El Señor entonces dijo al venerable Shariputra: "Shariputra, viste ese universo Abhirati, y al Tathagata Aksobhya?"
Shariputra respondió: " Lo vi, Señor! Puedan todos los seres vivos llegar a vivir en un campo de Buddha tan espléndido como aquel! Puedan todos los seres vivos llegar a tener poderes milagrosos exactamente como aquellos del noble Licchavi Vimalakirti! Hemos ganado gran beneficio de haber visto a un hombre santo tal como él. Hemos ganado un gran beneficio de haber escuchado tal enseñanza del Dharma, ya sea que el Tathagata en sí mismo exista realmente o que ya haya obtenido la última liberación. Por lo tanto, no hay necesidad de mencionar el gran beneficio para aquellos que, habiéndolo oído, creído, confiado en él, abrazado, recordado, leído, y penetrado hasta su profundidad; y, habiendo encontrado fe en él, enseñen, reciten, y lo muestren a otros y se apliquen a sí mismos al yoga de la meditación al llegar su enseñanza. Aquellos seres vivos que comprenden correctamente esta enseñanza del Dharma obtendrán el tesoro de las joyas del Dharma. Aquellos que estudien correctamente esta enseñanza del Dharma se volverán compañeros del Tathagata. Aquellos que honren y sirvan a los adeptos de esta doctrina serán los verdaderos protectores del Dharma. Aquellos que escriban, enseñen y veneren esta enseñanza del Dharma serán visitados por el Tathagata en sus hogares. Aquellos que obtengan placer en esta enseñanza del Dharma abrazarán todos los méritos. Aquellos que lo enseñen a otros, aunque sea una estrofa de cuatro líneas, o una simple frase de resumen de esta enseñanza del Dharma, harán el gran sacrificio Dharma. Y aquellos que dediquen a esta enseñanza del Dharma su tolerancia, su celo, su inteligencia, su discernimiento, su visión, y sus aspiraciones, se volverán así sujetos de la profecía de futura Buddheidad!"
Vimalakirti Nirdesa, cap 11.
Capitulo 11: Lección de lo Destructible y lo Indestructible
Mientras tanto, el área en la cual el Señor estaba enseñando el Dharma en el jardín de Amrapali se expandió y se volvió más grande, y la totalidad de la asamblea apareció teñida de un matiz dorado. En eso, el venerable Ananda preguntó al Buddha: "Señor, esta expansión y agrandamiento del jardín de Amrapali y este matiz dorado de la asamblea – qué presagian estos signos auspiciosos?"El Buddha declaró: "Ananda, estos signos auspiciosos presagian que el Licchavi Vimalakirti y el príncipe coronado Manjusri, asistidos por una gran multitud, están llegando a la presencia del Tathagata".
En ese momento el Licchavi Vimalakirti dijo al príncipe coronado Manjusi: "Manjusri, llevemos a estos muchos seres vivos ante la presencia del Señor, así ellos pueden ver al Tathagata e inclinarse ante él!"
Manjusri respondió: "Noble señor, envíelos si usted siente que es el momento apropiado!"
En eso el Licchavi Vimalakirti realizó el hecho milagroso de ubicar a la asamblea entera, repleta de tronos, en su mano derecha y luego, habiéndose transportado él mismo mágicamente ante la presencia del Buddha, los colocó en el suelo. Él se inclinó ante los pies del Buddha, rodeándolo por la derecha siete veces con las palmas juntas, y se retiró a un lado. Los bodhisattvas que habían venido desde el campo de Buddha del Tathagata Sugandhakuta descendieron de sus tronos de león y, inclinándose a los pies del Buddha, colocaron sus palmas juntas en reverencia y se retiraron a un lado. Y los otros bodhisattvas, grandes héroes espirituales, y los grandes discípulos descendieron de sus tronos igualmente y, habiéndose inclinado a los pies del Buddha, se retiraron a un lado. Del mismo modo todos aquellos Indras, Brahmas, Lokapalas, y dioses se inclinaron a los pies del Buddha, pusieron sus palmas juntas en reverencia y se retiraron a un lado.
Entonces, el Buddha, habiendo deleitado a aquellos bodhisattvas con saludos, declaró: "Nobles hijos, siéntense sobre sus tronos!"
Así comandados por el Buddha, tomaron sus tronos.
El Buddha dijo a Shariputra: "Shariputra, viste las prácticas milagrosas de los bodhisattvas, aquellos mejores seres?"
"Las he visto, Señor".
"Qué concepto tuviste hacia ellas?"
"Señor, yo produje el concepto de inconcebibilidad hacia ellas. Sus actividades aparecieron inconcebibles para mí al punto en que era incapaz de pensar en ellas, juzgarlas, o incluso imaginarlas".
Entonces el venerable Ananda preguntó al Buddha: "Señor, qué es este perfume, los gustos de los cuales jamás he olido antes?"
El Buddha respondió: "Ananda, este perfume emana desde todos los poros de todos esos bodhisattvas".
Shariputra agregó: "Venerable Ananda, este mismo perfume emana desde todos nuestros poros también!"
Ananda: De dónde viene el perfume?
Shariputra: " El Licchavi Vimalakirti obtuvo algo de comida del universo llamado Sarvagandhasugandha, el campo de Buddha del Tathagata Sugandhakuta, y este perfume emana desde los cuerpos de todos quienes tomaron parte de esa comida".
Entonces el venerable Ananda se dirigió al Licchavi Viamalakirti: "Cuánto tiempo permanecerá este perfume".
Vimalakirti: Hasta que sea digerido.
Ananda: Cuándo será digerido?
Vimalakirti: Será digerido en cuarenta y nueve días, y su perfume emanará durante siete días más después de eso, pero no habrá problema de indigestión durante ese tiempo. Más aun, reverendo Ananda, si los monjes que no han entrado a la última determinación comen esta comida, será digerida cuando ellos entren en esa determinación, no será digerida hasta que sus mentes estén totalmente liberadas. Si los seres vivos que no han concebido el espíritu de Anuttara Samyak Samodhi comen esta comida, será digerida cuando ellos conciban el espíritu de Anuttara Samyak Sambodhi. Si aquellos que han concebido el espíritu de Anuttara Samyak Sambodhi comen esta comida, no será digerida hasta que ellos hayan obtenido tolerancia. Y si aquellos quienes han obtenido tolerancia comen esta comida, será digerida cuando ellos se hayan vuelto bodhisattvas a una vida de la Buddheidad. Reverendo Ananda, es como la medicina llamada "deliciosa", que alcanza el estómago pero no es digerida hasta que todos los venenos han sido eliminados, sólo entonces es digerida. Así, reverendo Ananda, esta comida no es digerida hasta que todos lo venenos de las pasiones hayan sido eliminadas, sólo entonces es digerida."
Entonces, el venerable Ananda dijo al Buddha: " Señor, es maravilloso que esta comida complete el trabajo del Buddha!"
"Así es, Ananda! Es como dices, Ananda! Hay campos de Buddha que completan el trabajo de Buddha por medio de los bodhisattvas; aquellos que lo hacen por medio de luces; aquellos que lo hacen por medio del árbol de la iluminación; aquellos que lo hacen por medio de la belleza física y las marcas de Tathagata; aquellos que lo hacen por medio de mantos religiosos; aquellos que lo hacen por medio del bien; aquellos que lo hacen por medio del agua; aquellos que lo hacen por medio de los jardines; aquellos que lo hacen por medio de palacios; aquellos que lo hacen por medio de mansiones; aquellos que lo hacen por medio de encarnaciones mágicas; aquellos que lo hacen por medio del espacio vacío; y aquellos que lo hacen por medio de luces en el cielo.Entonces, el venerable Ananda se dirigió al Buddha: "Señor, desde este día en adelante, ya no me declararé como el más sobresaliente de los enseñados".
Por qué es esto así, Ananda? Porque por estos varios medios, los seres vivos se vuelven disciplinados. Igualmente, Ananda, hay campos de Buddha que completan el trabajo de Buddha por medio de enseñar a los seres vivos palabras, definiciones, y ejemplos, tales como "sueños", "imágenes", "el reflejo de la luna en el agua", "ecos", "ilusiones", y "espejismos"; y aquellos que completan el trabajo de Buddha haciendo las palabras comprensibles. También, Ananda, hay campos de Buddha completos que completan el trabajo de Buddha para los seres vivos sin habla, en silencio, inexpresibilidad, y in-enseñabilidad. Ananda, entre todas las actividades, disfrutes, y prácticas de los Budas, no hay ninguna que no complete el trabajo de Buddha, porque todas disciplinan a los seres vivos.
Finalmente, Ananda, los Buddhas completan el trabajo de Buddha por medio de los cuatro Maras y todos los ochenta y cuatro mil tipos de pasión que afligen a los seres vivos. Ananda, esta es una puerta del Dharma llamada "Introducción a todas las cualidades de Buddha". El bodhisattva que entra en esta puerta del Dharma no experimenta ni gozo ni orgullo cuando se confronta con un campo de Buddha adornado con el esplendor de todas las cualidades nobles, y no experimenta ni tristeza ni aversión cuando se confronta con un campo de Buddha aparentemente sin tal esplendor, pero en todos los casos produce una profunda reverencia hacia todos los Tathagatas.
De hecho, es maravilloso cómo todos los Señores Budas, quienes comprenden la igualdad de todas las cosas, manifiestan toda clase de campos de Buddha para desarrollar a los seres vivos! Ananda, así como los campos de Buddha son diversos en cuanto a sus cualidades específicas pero no tienen diferencia en cuanto al cielo que los cubre, así, Ananda, los Tathagatas son diversos en cuanto a sus cuerpos físicos pero no difieren en cuanto a su gnosis sin impedimento. Ananda, todos los Budas son lo mismo en cuanto a la perfección de las cualidades de Buddha, esto es: sus formas, sus colores, su radiantez, sus cuerpos, sus marcas, su nobleza, su moralidad, su concentración, su sabiduría, su liberación, la gnosis y la visión de la liberación, sus fuerzas, su no-temeridad, sus cualidades de Buddha especiales, su gran amor, su gran compasión, sus intenciones de ayuda, sus actitudes, sus prácticas, sus caminos, la extensión de sus vidas, sus enseñanzas del Dharma, su desarrollo y liberación de los seres vivos, y su purificación de los campos de Buddha.
Por consiguiente, ellos son llamados "Samyaksambuddhas!, "Tathagatas", y "Buddhas". Ananda, si tu vida durara un eon entero, no sería fácil para ti comprender completamente el significado extensivo y la significancia verbal precisa de estos tres nombres. También, Ananda, si todos los seres vivos de este universo galáctico de billones de mundos fueran como tú los más sobresalientes de los enseñados y los más sobresalientes de aquellos dotados con memoria y encantamientos – y fueran a dedicarse durante un eon entero, ellos aun serían incapaces de comprender el significado exacto y extensivo de las tres palabras "Samyaksambuddha", "Tathagata", y "Buddha". Así, Ananda, la iluminación de los Buddhas es inconmensurable, y la sabiduría y elocuencia de los Tathagatas son inconcebibles."
El Buddha dijo: "No te desanimes, Ananda! Por qué? Yo te nombro, Ananda, el más sobresaliente de los enseñados, con los discípulos en mente, sin considerar a los bodhisattvas. Mira, Ananda, mira a los bodhisattvas. Ellos no pueden ser sondeados ni aun por el más sabio de los hombres. Ananda, uno puede sondear las profundidades del océano, pero uno no puede sondear las profundidades de la sabiduría, gnosis, memoria, encantamientos, o elocuencia de los bodhisattvas. Ananda, tú deberías permanecer en ecuanimdad en consideración a los hechos de los bodhisattvas. Por qué? Ananda, esas maravillas exhibidas en una sola mañana por el Licchavi Vimalakirti no podrían ser practicadas por los discípulos y los sabios solitarios quienes han obtenido poderes milagrosos, si ellos fueran a dedicar todos sus poderes de encarnación y transformación durante cien mil millones de eones."
Entonces, todos los bodhisattvas desde el campo de Buddha del Tathagata Sugandhakuta unieron sus palmas en reverencia y, saludando al Tathagata Shakyamuni, se dirigieron a él como sigue: "Señor, cuando recién llegamos a este campo de Buddha, concebimos una idea negativa, pero ahora abandonamos esta idea errónea. Por qué? Señor, los reinos de los Budas y sus habilidades en técnica de liberación son inconcebibles. Para desarrollar a los seres vivos, ellos manifiestan tal y tal campo para adaptarse a tal y tal ser vivo. Señor, por favor denos una enseñanza por la cual podamos recordarlo, cuando hayamos regresado a Sarvagandhasugandha".
Siendo así solicitado, el Buddha declaró: "Nobles hijos, hay una liberación de bodhisattvas llamada "destructible e indestructible". Ustedes deben entrenarse en esta liberación. Qué es esto? "Destructible" se refiere a las cosas compuestas. "Indestructible" se refiere a lo no-compuesto. Pero el bodhisattva no debería ni destruir lo compuesto ni residir en lo no-compuesto.Entonces, aquellos bodhisattvas, habiendo escuchado esta enseñanza, fueron satisfechos, deleitados, y reverentes. Ellos fueron llenados con regocijo y felicidad de la mente. Para venerar al Buddha Shakyamuni y a los bodhisattvas del universo Saha, así como a sus enseñanzas, ellos cubrieron la totalidad de la tierra de este universo de billones de mundos con un polvo fragante, incienso, perfumes y flores hasta la altura delas rodillas. Habiendo agasajado así a toda la comitiva del Tathagata, inclinaron sus cabezas a los pies del Buddha, y rodéandolo por la derecha tres veces, ellos cantaron un himno a él. Luego desaparecieron del universo y en un instante estuvieron de nuevo en el universo Sarvagandhasugandha.
No destruir las cosas compuestas consiste en no perder el gran amor; no abandonar la gran compasión; no olvidar la mente omnisciente generada por la gran resolución; no cansarse en el desarrollo positivo de los seres vivos; no abandonar los medios de unificación; abandonar cuerpo y mente para sostener el santo Dharma; nunca estar satisfecho con las raíces de virtud ya acumuladas; obtener placer en la dedicación habilidosa; no tener pereza en buscar el Dharma; estar sin reticencia egoísta en enseñar el Dharma; no ahorrar esfuerzos en ver y venerar a los Tathagatas; estar sin temor en las reencarnaciones voluntarias; no estar ni orgulloso en el éxito ni deprimido en el fracaso; no despreciar a los mal enseñados, y respetar a los enseñados como si fueran el Maestro en sí mismo; hacer razonables a aquellos cuyas pasiones son excesivas; obtener placer en la soledad, sin ser apegado a ella; no anhelar la propia felicidad de uno sino anhelar la felicidad de los otros; concebir el trance, la meditación, y la ecuanimidad como si fueran el infierno Avici; concebir el mundo como un jardín de liberación; considerar a los mendigos como maestros espirituales; considerar el abandonar todas las posesiones como el medio de realizar la Buddheidad; considerar a los seres inmorales como salvadores; considerar las trascendencias como padres; considerar las ayudas de la iluminación como sirvientes; nunca cesar la acumulación de raíces de virtud; establecer las virtudes de todos los campos de Buddha en su propio campo de Buddha; ofrecer sacrificios puros ilimitados a la plenitud de las marcas y signos auspiciosos; adornar el cuerpo, habla y mente por medio de la abstención de todos los pecados; continuar en las reencarnaciones durante innumerables eones, mientras se purifica el cuerpo habla y mente; evitar el desánimo, a través del heroísmo espiritual, cuando se aprenden las inconmensurables virtudes del Buddha; esgrimir la afilada espada de sabiduría para castigar a las pasiones enemigas; conocer bien los agregados, los elementos, y los sentidos para soportar las cargas de todos los seres vivos; arder con energía para conquistar a los ejércitos de demonios; buscar el conocimiento para evitar el orgullo; estar contento con el poco deseo para deleitar a toda la gente; estar sin faltas en todas las actividades para conformar a toda la gente; producir el súper conocimiento para completar realmente todas las tareas de beneficiar a los seres vivos; Adquirir encantamientos, memoria y conocimiento para retener todo aprendizaje; comprender los grados de las facultades espirituales de la gente para dispersar las dudas de todos los seres vivos; exhibir hechos milagrosos invencibles para enseñar el Dharma; tener habla irresistible por medio de adquirir la elocuencia sin impedimento; saborear el éxito humano y divino por medio de purificar el sendero de las diez virtudes; establecer el camino de los estados puros de Brahma por medio de cultivar los cuatro inconmensurables; invitar a los Buddhas a enseñar el Dharma, regocijándose en ellos, y aplaudiéndolos, así entonces obtener la voz melodiosa de un Buddha; disciplinar el cuerpo, habla y mente, manteniendo así el progreso espiritual constante; estar sin apego a nada y adquirir así el comportamiento de un Buddha; reunir a la orden de los bodhisattvas para atraer a los seres al Mahayana; y ser concientemente atento todo el tiempo sin descuidar ninguna buena cualidad.
Nobles hijos, un bodhisattva que así se aplique a sí mismo al Dharma es un bodhisattva que no destruye el reino compuesto. ¿Qué es no residir en lo no compuesto? El bodhisattva practica la vaciedad, pero él no realiza la vaciedad. Él practica la carencia de signos pero no realiza la carencia de signos. Él practica la carencia de deseos pero no realiza la carencia de deseos. Él practica la no acción pero no realiza la no acción. Él conoce la impermanencia pero no es complaciente acerca de sus raíces de virtud. Él considera la miseria, pero reencarna voluntariamente. Él conoce la carencia de yo pero no se desperdicia a sí mismo. Él considera a apacibilidad pero no busca la paz extrema. Él atesora la soledad pero no evita los esfuerzos físicos y mentales. Él considera la carencia de lugar pero no abandona el lugar de las buenas acciones. Él considera la carencia de ocurrencia pero emprende para soportar las cargas de todos los seres vivos. Él considera la inmaculación, y aun él sigue el proceso del mundo. Él considera la carencia de movimiento, y aun se mueve para desarrollar a todos los seres vivos. Él considera la carencia de yo y aun no abandona la gran compasión hacia todos los seres vivos. Él considera el no nacimiento, y aun no cae en la última determinación de los discípulos. Él considera la vanidad, futilidad, insustancialidad, dependencia, y carencia de lugar, y aun se establece a sí mismo sobre los méritos que no son vanos, sobre el conocimiento que no es fútil, sobre las reflexiones que son sustanciales, sobre el esforzarse para la consagración de la gnosis independiente, y sobre la familia de Buddha en su significado definitivo.
Así, nobles hijos, un bodhisattva que aspira a tal Dharma ni descansa en lo no-compuesto ni destruye lo compuesto. Más aun, nobles hijos, para completar el almacén de mérito, un bodhisattva no descansa en lo no-compuesto, y, para completar el almacén de sabiduría, él no destruye lo compuesto. Para completar el gran amor, él no descansa en lo no-compuesto, y, para completar la gran compasión, él no destruye las cosas compuestas. Para desarrollar a los seres vivos, él no descansa en lo no-compuesto, y para aspirar a las cualidades de Buddha, él no destruye las cosas compuestas. Para perfeccionar las marcas de la Buddheidad, él no descansa en lo no-compuesto, y, para perfeccionar la gnosis de omnisciencia, él no destruye las cosas compuestas. Fuera de la habilidad en técnica liberadora, él no descansa en lo no-compuesto, y, a través del completo análisis con su sabiduría; él no destruye las cosas compuestas. Para purificar el campo de Buddha, él no descansa en lo no-compuesto, y, por el poder de la gracia del Buddha, él no destruye las cosas compuestas. Porque él siente las necesidades de los seres vivos, él no descansa en lo no-compuesto, y, para mostrar verdaderamente el significado del Dharma, él no destruye las cosas compuestas.
A causa de su acumulación de raíces de virtud, él no descansa en lo no-compuesto, y a causa de su entusiasmo instintivo hacia esas raíces de virtud, él no destruye las cosas compuestas. Para completar sus plegarias, él no descansa en lo no-compuesto, y, a causa de que no tiene deseos, él no destruye las cosas compuestas. A causa de que su pensamiento positivo es puro, él no descansa en lo no-compuesto, y, porque su gran resolución es pura, él no destruye las cosas compuestas. Para actuar con los cinco súper conocimientos, él no descansa en lo no-compuesto, y, a causa de los seis súper conocimientos de la gnosis de Buddha, él no destruye las cosas compuestas. Para completar las seis trascendencias, él no descansa en lo no-compuesto, y, para completar el tiempo, él no destruye las cosas compuestas. Para reunir los tesoros del Dharma, él no descansa en lo no-compuesto, y, a causa de que no gusta de enseñanzas de mente estrecha, él no destruye las cosas compuestas. Porque él reúne todas las medicinas del Dharma, él no descansa en lo no-compuesto, y, para aplicar la medicina del Dharma apropiadamente, él no destruye las cosas compuestas. Para confirmar sus compromisos, él no descansa en lo no-compuesto, y, para reparar cualquier falla de esos compromisos, él no destruye las cosas compuestas. Para preparar todos los elixires del Dharma, él no descansa en lo no-compuesto, y, para dar el néctar de ese Dharma sutil, él no destruye las cosas compuestas. Porque él conoce completamente todas las enfermedades debidas a las pasiones, él no descansa en lo no-compuesto, y, para curar todas las enfermedades de todos los seres vivos, él no destruye las cosas compuestas.
Así, nobles hijos, el bodhisattva no destruye las cosas compuestas ni descansa en lo no-compuesto, y esa es la liberación de los bodhisattvas llamada "destructible e indestructible". Nobles señores, ustedes deberían también esforzarse en esto".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





